RELATO CORTO

EL RETRATO

Estaba sentada frente al televisor. Se levantó, sacó un pendrive del mueble del salón y lo conectó al equipo. Buscó un video en concreto, de entre los muchos que contenía el dispositivo. Un festival de baile infantil de junio de 2006. La cámara enfocaba el escenario, luego se dirigía a ella, que sonreía y saludaba. Estaba muy guapa, con un vestido de punto beige y un enorme broche con forma de corazón, hecho de fieltro. Risas de fondo, el griterío del público, preparado para disfrutar del espectáculo. Se apagaban las luces y se abría el telón. Aplausos. Un grupo de niñas comenzaban su actuación bailando al son de Physical de Olivia Newton John. Un plano corto y en pantalla, la imagen de una cría de apenas cinco años, vestida con un maillot rosa y calentadores blancos. Pizpireta, risueña, moviéndose gracilmente sobre el escenario. Parecía buscar entre el público, fruncía el ceño, acomodando la vista a la oscuridad de la sala. No perdía el ritmo ni la concentración, pero a cada minuto que pasaba se la notaba más nerviosa. “No nos localiza”, se escuchaba en la grabación. “Tranquila.” “Es que no quiero que se inquiete”. “Maite, no te preocupes por ella, todo irá bien.”
Se levantó del sofá, cogió un marco con la foto de una adolescente sonriente, de cabello largo y castaño y cara de muñequita de porcelana y volvió a sentarse. Esta vez sonaba un fandango y sobre el escenario un grupo de seis jóvenes bailaban. Apretó el marco contra su pecho. El espectáculo proseguía. Otro número musical, la pequeña pizpireta llevaba ahora un tutú. Plié, relevé, tendu… Las luces se encendían y por megafonía se anunciaba un breve descanso. La niña buscaba de nuevo entre el público y les localizaba por fin. Sonreía y saludaba con su manita.
La mujer apretó aún más el retrato contra su pecho. Un hombre entró en el salón y se sentó a su lado. “¿No crees que ya es bastante castigo? “Nunca es bastante. Déjame verla unos minutos más.” Otros quince minutos de grabación y de nuevo aplausos. Todas las niñas que habían actuado en el festival salían al escenario. Las más pequeñas se colocaban delante. La cría, con traje de faralaes, sonreía, les miraba, saludaba de nuevo. El público vitoreaba a las niñas.
El hombre contemplaba el video con una copa de bourbon en la mano y de vez en cuando abrazaba a la mujer, mientras el marco de fotos se clavaba dolorosamente en su pecho. Ella apoyó la cabeza en su hombro y rompíó a llorar. Él la besó en los ojos con delicadeza y apagó el televisor. Nunca es bastante, repitió ella, nunca es bastante…

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2 thoughts on “EL RETRATO”

  1. Este planeta lleva millones de años dando vueltas, y cuando no estemos aquí, seguirá dando vueltas millones de años más. Pero en corto espacio de tiempo que nos toca vivir, nos implicados de tal manera con las personas que queremos, que casi no podemos soportar que nos falten el resto de nuestra vida.

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