ASI SOY YO

JUGAR CON FUEGO

Me decía una buena amiga, que siempre vela por mí, y como ella dice, es la voz de mi conciencia, de ésa de la que yo carezco en mis momentos de insensatez (que son muchos y más cada día), que quien con fuego juega, quemado acaba. Ella es sabia, pero lo que no sabe es que a veces hay que jugar con fuego, que el fuego atrae, que lo desconocido y misterioso es la fuente de inspiración de artistas y poetas, que ir más allá, buscando lo que se anhela, lo que se supone que está en alguna parte, esperando ser hallado,  es lo que mueve a los científicos, descubridores e inventores, que el afán por indagar en el propio yo, es lo que, en definitiva, nos mantiene en movimiento y, por tanto, vivos. No sólo vivir es respirar, querida amiga. Vivir también es equivocarse, aunque ese errar vaya unido a sufrir, padecer, morir un poco. Y no sólo tú, sino desgraciadamente aquellos que te rodean. Es un precio alto el que hay que pagar por jugar con fuego, no voy aquí a discutirlo. Lo sé. Pero no jugar también entraña sus inconvenientes. El inconveniente es la duda eterna.

Mentiría si te dijera  que no tengo miedo a recorrer el camino. Lo tengo y mucho. Estoy francamente asustada. ¿Por qué lo estoy? Porque, como tú bien me conoces, soy pasional, tal vez en exceso (¿se puede ser apasionada en exceso? Ahí lo dejo caer.) y pongo en todo lo que hago el cien por cien de lo que soy, de lo que siento, de lo que ansío, de lo que deseo, me pongo toda yo al descubierto, sin coraza, sin armadura, sin protección alguna, aun a riesgo de sufrir y de entregar mucho más de lo que recibo. Pero no vivir por arriesgarse a sufrir, para mí no es vida.

Conozco mujeres que han jugado con fuego, tú y yo las conocemos. Amigas que se han quemado. Pero si bien un día cuentan (cuando se están muriendo por dentro) que no volverían a jugar, a la mañana siguiente despiertan pensando que la experiencia mereció la pena. Y a pesar de las muchas veces que hayan mojado la almohada con sus lágrimas, de las muchas noches en vela que hayan pasado pensando en un futuro anhelado pero incierto, por muchos whatsapps esperados y que no llegaron, por muchos correos enviados y que no fueron contestados, han llegado a afirmar que nada cambiarían de lo vivido, que la quemadura de su piel, fruto de un amor prohibido y clandestino, que esa marca indeleble que esa pasión dejó en ellas, ha sido recuerdo de un camino que tenían que recorrer.

Y yo seguiré mi camino, me lleve donde me lleve, cruzando bosques frondosos, prados verdes, terrenos yermos, páramos desérticos, sin esperar un mañana, sin pedir nada a cambio, por el mero hecho de andarlo y sin miedo a equivocarme, que seguro lo haré, ya te lo anticipo yo, amiga mía…
fuego

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7 thoughts on “JUGAR CON FUEGO”

    1. Creo que uno debe asumir los riesgos que entraña tomar decisiones. Equivocarse forma parte nuestro derecho a tomar un camino u otro. Soy de la opinión de que dejar de hacer algo por miedo al qué pasará después sólo nos priva de andar el camino. Luego podemos meternos en un lodazal, o encontrar un verde prado, pero no tenemos el poder de la adivinación del futuro. Y demos gracias a ello, porque si lo tuviéramos, la vida sería muy aburrida.

  1. Si jugar con fuego no implicara a otras personas a las que queremos me parece formidable, pero ser honesto consigo mismo y con los demas es la mayor prueba a la que nos enfrentamos continuamente y hay que ser muy valiente para salir victorioso.

  2. Realmente sublime, tienes un don para escribir, no lo desaproveches nunca, persigue tus sueños y algún día vivirás en ellos. Me encanta tu forma de escribir y de relatar el mundo desde tu punto de vista. PERSIGUE TU LLAMA DE LA ILUSIÓN 🙂

  3. La pasión nunca es excesiva, es lo único que nos indica cada día que estamos vivos.
    Las personas que destilan pasión por los cuatro costados tienen el don de insuflar vitalidad a las personas de su entorno convirtiéndose en el motor de su vida.
    Una persona apasionada es como una rosa de jardín, pura esencia. En cambio una persona apática, es como una rosa de plástico, inerte, sin esencia, triste.
    la pasión es riesgo y por tanto vida. La ausencia de pasión es rutina y por tanto muerte en vida.

    1. Los corazones apasionados no mueren nunca. Solo necesitan de tiempo para latir. El tiempo es el estimulante de un corazón que destila vida.

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