CASUALIDADES Y ESTADÍSTICAS

No solía frecuentar los cafés sola. Era una mujer de alma compleja y solitaria, pero si necesitaba soledad, la buscaba dando largos paseos hacia ninguna parte, escuchando música o escribiendo en su blog. A veces se descalzaba y se tumbaba en el jardín, apoyando la cabeza en su perro que, como si intuyera que su ama necesitaba de consuelo, ahogaba sus penas con un lametón cerca de su oreja. Los cafés, se decía aquel día, sentada en aquella cafetería del centro de Madrid que descubrió con él hacía ya casi una eternidad  para ella, aunque solo habían pasado tres meses para el resto del mundo, son para disfrutarlos en compañía de buenos amigos, no en solitario. Y sin embargo, ahí estaba. Sola y gris, mirando aquel café con leche, hacía unos minutos humeante y espumoso y que ahora tenía por encima una capa marrón claro de nata espesa, como estaba ella desde hacía bastante tiempo. Llevaba Alba encima una capa de sinsabor, espesa y amarga. Nunca tomaba el café con azúcar pero en aquella ocasión decidió probar. Apartó con la cucharilla la capa de nata, lo que devolvió al café un aspecto más apetecible y vertió el contenido del sobrecito de azúcar, dando vueltas una y otra vez, una y otra vez, hasta que una pequeña cantidad de líquido cayó al platillo. Hizo una mueca de disgusto y puso unas cuantas servilletas entre el plato y la taza hasta que éstas absorbieron todo el café derramado.

Recordaba su última conversación en la cama, arropada al abrigo de los brazos de su amante. “Esto es, mi amor, una cuestión de estadística, algún día se acabará, por mucho que ahora yo te quiera y me quieras tú. Es así, no me lo invento. Se acabará la pasión y un buen día, alguno de los dos, aquél que decida asumir el papel de culpable, dará al otro el de víctima, sin quererlo quizás… Nada es eterno, mi vida, ni siquiera el amor.”  Ella se limitó a escuchar y a asentir, rompiendo sus palabras con un suave beso en los labios de su amante. Acabó éste aquella conversación con miles de besos por todo su cuerpo, con dos horas y media de intenso placer, de juegos entre las sábanas, tapándole los ojos con un antifaz para que ella no supiera qué iba a hacerle, para que tan solo sintiera. Y ella, como siempre, sintió con él. Sintió la pasión, la ternura, el amor, el fuego que bajaba de lo más hondo de sus entrañas, que la envolvía y acunaba, que le hacía pensar que en el mundo sólo estaban ellos. Le amó. Le entregó un rincón de su corazón, aquél que él tanto le reclamó en sus correos. “Sólo quiero saber que estoy en un rinconcito de tu corazón aunque sea pequeño, que te acuerdas de mi, que me quieres un poco”. Ella no tardó en contestar a su petición y  después de un intercambio de correos que duró tres o cuatro días, por fin lo tecleó. “Tienes no sólo un pedazo pequeño, mi amor, tienes un pedazo muy grande. No sé cómo ha sucedido, ni yo misma puedo entenderlo, pero lo tienes, mi vida.”

Con aquella conversación sobre estadísticas y amor, ella llegó a creer que aquello inevitablemente era así, que la pasión se acaba, el amor desaparece y llega el momento de decir adiós, olvidando a las parejas de ancianos que a veces veía por la calle, encorvados y cogidos de la mano, con una sonrisa en sus rostros ajados, compartiendo paraguas, enredándose sus bastones en una especie de beso, de caricia mística y silenciosa, de pasos de baile bailados en armoniosa complicidad. Lo olvidó. Olvidó que las estadísticas son números que se pueden falsificar, que se maquillan, que se trucan. Lo olvidó porque siempre le creyó.

Hacía tres meses que no había vuelto a saber de él. Se prometieron un día juntos, planearían aquel día, el segundo que iban a tener completo para ellos, con sesión amatoria, desayuno en la cama, película clásica y mantita en el sofá, acurrucados, amándose de nuevo antes de comer, comida ligera y de postre, de nuevo piel, humedad y pasión. Un buen vino y a eso de las seis, de vuelta a la realidad. Ella regresaría a su casa y él volvería a ser su amante en la sombra, esperando una nueva tarde, esperando un nuevo desayuno juntos, en ese mismo café.

Ese día nunca llegó. Ella le preguntó si seguía deseando que se lo tomaran y él pudo haber contestado entonces que no, que ya no deseaba aquel día, que ya no la deseaba. Sin embargo, contestó qué si, que claro que tendrían ese día. Después vinieron las excusas, los “la semana que viene a ver si nos vemos, que estoy muy liado”. Y ella fue distanciando las preguntas, hasta que, cuando habían pasado ya tres semanas desde el último “te llamo la semana que viene”, dejó de escribirle.

Lo que más le dolió no fue dejar de ser amada de la manera tan peculiar  como él la amo, proporcionándole placer y dolor a partes iguales, magnificando su éxtasis con una dosis de dolor exacta, en la justa medida para que ella sintiera por todos los poros de la piel y quisiera más, sino todas aquellas veces en que él acabó sus correos con un TKM y BSS y ella le repitió, enamorada y feliz, sin doblez y con el corazón inundado por el deseo de otro clandestino encuentro, un TKM y BSS sinceros. Lo que más le dolió fue que aquel abandono no fue cuestión de estadística sino de cobardía y mezquindad. Un simple adiós hubiera bastado para que ella no se sintiera como se sentía, abandonada e ignorada, hundida y despreciada, maltratada y pisoteada.

Terminó su café y miró la calle a través de los grandes ventanales de la cafetería. Llevaba un libro en la mano. Hacía tiempo que releía a los clásicos. No los leía desde el instituto, pero aquel deseo por releerlos y descubrir lo que entonces le había pasado desapercibido, era lo único que conservaba de su amante. Esta vez había sacado de la biblioteca municipal “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. Esa misma mañana, en el metro, acababa de terminar de leer el prólogo a la obra. Abrió el libro y comenzó a leer.

“ACTO PRIMERO

Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros Gruesos. Puertas con cortinas de yute rematada con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. Al levantarse el telón está la escena sola. Se oyen doblar campanas. Sale la CRIADA.”

De pronto, alguien le entregó su chaqueta que se le había caído del respaldo de la silla,  y esa interrupción la sacó de la lectura y de los pensamientos que, junto a las palabras de Lorca, todavía galopaban por su mente cansada. El desconocido que lo hizo era un hombre de unos cuarenta y cinco años, vestido con una gabardina caqui que llevaba desabrochada. Vistía de traje. Un ejecutivo. Sonrió. Ella sonrió también. Alba cerró el libro. “La casa de Bernarda Alba… maravillosa lectura”, comentó el desconocido. “Apenas he empezado, estaba comenzando a leer el acto primero”, dijo Alba, nerviosa. Su mente comenzó a activarse, su piel adquirió algo de color. Pensó en estadísticas. Pensó en los brazos de su antiguo amante, desatándola con una suavidad que incluso sentía en aquel momento. Se iba, se marchaba para siempre, gracias a una chaqueta que se había caído al suelo por descuido. El desconocido sonrió de nuevo y Alba también lo hizo, aunque ya no estaba nerviosa sino liberada. Y con esa sonrisa amable, el hombre le invitó a otro café, señalando su taza vacía. Ella aceptó gustosa la invitación. “Me apetecería un irlandés.” “ Que sean dos”, dijo el desconocido al camarero, cuando éste se acercó para tomar nota. Él ya se había sentado a su lado, comentando algo sobre García Lorca. “Me llamo Óscar.” “Yo soy Alba.”

Alba conversó con Óscar. Se fijó en sus manos, en sus ojos, en sus facciones. “Es atractivo”, se dijo. Pensó en estadísticas,  en las casualidades, en el azar, en el destino,  en chaquetas que se caen, en un caballero sin armadura que persigue calle abajo a un delincuente que ha dado un tirón a una mujer que grita desesperada, en el frenazo del conductor del autobús y en la chica que cae en brazos de un joven, en un concierto y en dos personas que se despistan de su grupo de amigos y acaban tomando una copa en un garito a las dos de la madrugada. No acabaré en la cama con este desconocido, aunque es un hombre interesante, pensó en aquel momento y, al brotar de su mente ese pensamiento, volvió a sonreír. Al menos, pensó, hoy no. Quería  disfrutar del irlandés y de la compañía.  Alba ya no estaba gris, volvía a brillar como las estrellas que  contemplaba en el cielo, a través de los ventanales de la cafetería, mientras saboreaba despacio su café al lado de Óscar. Pensó de nuevo  en estadísticas, en números, en magia, en encuentros surgidos del azar y de la casualidad  y, al hacerlo, volvió a sonreír. Qué casualidad, se dijo, mientras él le hablaba del teatro de Lorca, “jamás he estado sola en una cafetería tomando un café, pero si se lo contara a Óscar, tendría que contarle también el motivo por el que hoy me he decidido a hacerlo. Y hoy, mi querido amante del teatro lorquiano, no es el día. Quizás te lo cuente mañana, si decidimos quedar en volver a vernos. Definitivamente, no creo en estadísticas, sino en las manos entrelazadas de la pareja de ancianos que conversan en la mesa de al lado.” Como si  hubieran escuchado sus pensamientos, ambos la miraron y sonrieron. Ellos, sin duda alguna, tampoco creían en las estadísticas.

Anuncios
Publicado en RELATO CORTO
8 comments on “CASUALIDADES Y ESTADÍSTICAS
  1. Rvtila dice:

    wowww con la historia….lo he vivido, me ha pasado lo mismo y aun no dejo de recordarlo! ya son 5 años sin él, pero aun vive en mi. Alfonso siempre estas! TKM y BSS

  2. julian lopez dice:

    Todos lo queremos todo. Todos queremos la pasión del primer día, pero también queremos envejecer al lado de la persona que queremos, aunque ya no seamos tan guapos ni tan jóvenes como recordamos, pero que es lo mejor?. Seguro que lo mejor siempre hubiese sido lo contrario a lo que hicimos, así es el ser humano. Ni contigo,ni sin ti.

  3. MAT dice:

    Es un relato corto con descripción minuciosa de la vida cotidiana, real y con ausencia de epítetos excesivos.
    Agradable de leer y romántico.
    Solo un comentario más..”……….y los sueños, sueños son”, ( Pedro Calderón de la Barca).

  4. Pili dice:

    Que cobarde es el que no sabe dar la cara cuando antes la puso a mano para que se la besaran, y esto no es cuestion de estadisticas, es un acto bajo y cruel que define la poca valia del personaje. La falta de trasparencia es un borron que nos estropea el cuaderno de la vida.

    Un besazo guapa

  5. Gisella Moretta dice:

    ¡Que bello! Me metí tanto en la historia que hasta me imaginé sentada a unos pocos metros de Alba, dentro de la cafetería. También soy de esas personas que piensa que lo que sucede -y lo que no sucede también- es por algo. Me alegra que hayas terminado el relato de manera esperanzadora. Me gusta pensar que ésa fue la primera de muchas conversaciones y encuentros entre Alba y Óscar.
    En cuanto a tu forma de escribir, debo decir que me encanta. A veces, no hace falta utilizar todas las palabras del diccionario para describir situaciones, sino saber emplear las palabras correctas para despertar sentimientos en el lector. Y vos las utilizaste más que correctamente. Me transportaste a la vida de Alba y salí de ella sonriendo esperanzada. Críticas siempre van a haber, buenas y malas, lo importante es continuar haciendo lo que uno cree que es lo mejor. Me gustó mucho pasar por tu blog, lo recomendaré a quienes más pueda. Muchos éxitos y a seguir escribiendo. Un abrazo y saludos desde Tucumán, Argentina.

    • Tormentas de tinta dice:

      Hola Gisella.
      Gracias por tu comentario y por las próximas visitas. Y por decir que me recomendarás dado que eso significa que las historias del blog te han llegado. En cuanto a la entrada que me has comentado, me cuesta hacerme a la idea de que las cosas suceden por algún motivo y las que no suceden también. Soy una persona que siempre me planteo los motivos por los cuales la gente actúa de un determinado modo y la verdad es que, hasta el momento, de todas las dudas que tengo, no he resuelto ninguna. ¡Bola de cristal, a mi! Algún día, me digo, los enigmas se despejarán, pero ese día nunca llega y dado mi temperamento, me cuesta aceptar los silencios. Alba tuvo suerte. Probablemente algún día me anime a escribir la continuación de lo que ella y Óscar vivieron tras recoger la chaqueta y la animada conversación. Quiero creer que su historia continuó durante bastante tiempo. No quiero ser pesimista. La vida mejor con esperanza y confiando en que todo lo bueno está siempre por venir.

  6. Gisella dice:

    Ya llegará el día en que descubras esos enigmas, paciencia. Mientras tanto, espero que sigas escribiendo bonitas historias. Yo estaré de este lado, leyéndolas. Un abrazo.

    • Tormentas de tinta dice:

      Como ha pasado ya un tiempo, sinceramente, llegado el caso del descubrimiento, no sé cómo me lo tomaría. Gracias por estar. Otro para ti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

BITÁCORAS 2015- ENTRE LOS 75 MEJORES BLOGS DE SU CATEGORÍA
Votar en los Premios Bitacoras.com
Esta es Aída, por Pilar Gómez.
"La conocí siendo una jovencita tímida e introvertida, sin apenas saber nada de ella misma y sin querer saberlo, sumergida en su vida siguiendo las pautas y sin cuestionarse nada. Termina su carrera, se casa, tiene dos niñas y se entrega a su familia con un tesón incansable. Madre ejemplar, olvida que es joven y que es una mujer sugerente y guapa pero sobre todo, olvida que tiene talento. Tienen que pasar los años, cuando las niñas vuelan solas, para retomar su yo a hurtadillas. Se mira un día en el espejo y descubre su figura esbelta y su melena desafiante y se lanza a la calle renovada y segura. Se mira hacia dentro y siente la necesidad de contarlo: es distinta y tiene que hacerlo saber y sólo una mujer tímida lo hace como ella, escribiendo. Su primera novela está plagada de mujeres extrovertidas, amantes, excitantes. Está sacando del fondo de su ser todo lo que su timidez le impidió hasta ahora. Comienza su etapa de escritora y en cada nueva novela se va dejando un poco el alma, quedando atrás su primera etapa de juego de adolescentes y encarando la dureza de la vida en personajes atormentados, sin perder un ápice de pasión y sensualidad."
Tormentas-de-tinta
marzo 2014
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  
Sígueme en Twitter
Paco Talcós

Blog espiritual y satírico. Una visión nueva para no tomarse tan en serio.

lomejorestaalcaer.wordpress.com/

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

PHANTASTICUS

Phantasticus – Fantástico em latim. Gênero literário que congrega três subgêneros: Fantasia, ficção científica e terror. Agora, um lugar para os leitores e escritores que são apaixonados por leitura e escrita, sobre estes mundos imaginários. Que tal sentir pelo virar das páginas o calafrio e o medo provocados pelo terror de algumas linhas. Deixar que o cavaleiro ou a guerreira que existem dentro de nós venha a aflorar. Dos tempos da espada e da feitiçaria. Das religiões antigas aos seres imaginários (ou inimaginários). Um lugar para compartilhar opiniões.

JF ESTEVE

Escritor

Novela histórica, artículos, sátira, crónicas y crítica.

Relatos históricos, irónicos y sarcásitos de los que soy autor

La princesa ya se ve

Un blog de sentiminentos y emociones sobre mis inquietudes. La vida en general.

Nina Peña

Blog literario de autora. Textos, relatos y articulos bajo el registro de la propiedad intelectual

loslibrosdelossuenos.wordpress.com/

Libros. Esos que te hacen soñar, vivir increibles aventuras, viajar a lugares desconocidos. Los que consiguen hacerte reír y llorar en unas pocas páginas. Los que llenan de vida a sus personajes, alimentan tu imaginación, te emocionan, te interrogan, te excitan, te hacen preguntarte qué pasaría sí... Los que junto a una buena taza de café hacen que una tarde de lluvia se convierta en la mayor aventura de tu vida. Solo tienes que dejarte llevar. Pasa, lee, disfruta.

Universos en blanco

Una pequeña historia puede contener un mundo.

Madrid en el espejo

El blog de la saga ¿Qué tendrán los espejos? By Leticia González

gallegorey

Just another WordPress.com site

lo claro rompe

escribo, luego existo

Daniel Ramirez

La emoción humana es una fuerza irracional...

lector cero blog

Nos encanta la literatura, ¿y a ti? Lectores beta, correctores ortotipográficos y correctores de estilo. Informes literarios.

A %d blogueros les gusta esto: