ASI SOY YO

LA JOTA DE PICAS

A Madrid le quedan tres telediarios para vestirse de primavera. El cielo cambia, se colorea de azul intenso y abandona su gris invernal, los jardines y parques se visten de vivos colores. Sus gentes también. Las mujeres dejamos atrás nuestra piel de cebolla, nuestras cuatro capas de ropaje soso, aburrido y de invierno luto, para vestirnos con camiseros alegres, faldas vaporosas, pantalones ligeros, camisetas escotadas y sandalias romanas para lucir pies (fetichismo puro y duro). Cambiamos todos y nuestras caras también. Las máscaras de  invierno se nos caen para dar paso a la sonrisa de primavera. Aunque los sinsabores y las penas vayan por dentro, los madrileños vivimos el cambio de estación afectados algunos por las alergias a las gramíneas, los olivos y el polen, pero bendecidos todos por la sonrisa de la primavera, dejándonos acariciar nuestra pálida piel por ese inmenso sol madrileño, por la claridad de los días sin nubes y, por qué no, enamorándonos de los aguaceros primaverales, que nos regalan música  a ritmo de chap chap chap y espuma de mar sobre el asfalto. La lluvia nos trae el mar a Madrid en primavera, durante unos minutos, hasta que de nuevo escampa. Siempre lo hace. No todo es gris tras esa lluvia que nos suele sorprender a todos sin paraguas. Tras su partida, siempre sale el arco iris.

Hoy iba caminando en dirección a Goya para desayunar con mi amiga Begoña, desde mi entrañable Paseo de Recoletos (si venís por aquí, descubriréis mi devoción por esta zona de la capital) y, pasadas las puertas de la Biblioteca Nacional, he visto un naipe boca abajo. Mi madre me enseñó que no hay que coger las cosas del suelo pero, no me preguntéis el motivo, he sentido el deseo de cogerlo para descubrir que número o figura descubría bajo la carta. El cinco de diamantes. Lo he dejado en el poyete de la valla de la Biblioteca, tal vez alguien lo recoja y haga lo que yo he hecho, por mera curiosidad. Soy una mujer curiosa, que no cotilla. Los chismorreos me revientan, no los practico. Pero la curiosidad está presente en mi vida, me acompaña todos los días. La curiosidad despierta las ganas de aprender, a cualquier edad, y eso es positivo. Más adelante, a sólo unos pasos he visto otra carta, de nuevo boca abajo. He pensado, ¿será el rey de corazones? Lo he pensado por casualidad, los reyes en la baraja son mi figura favorita. No era el rey de corazones pero sí la jota de picas. No me vale igual, pero se le parece. De hecho, he dejado de ver a la jota y la he transformado en rey. He guardado el naipe en el bolsillo trasero de mi pantalón de flores, (hoy me he vestido de primavera, me apetecía, quería acompañar a este día claro e inmenso, ir a juego con él) y camiseta de tirantes. Hace mucho calor.

Mientras caminaba para encontrarme con mi amiga y compartir con ella el tercer café de la mañana, me he vuelto a preguntar por qué la he recogido del suelo. En cinco minutos y porque soy muy voluble y cambiante, sabía que ni yo misma iba a recordar qué me había llevado a guardarme la carta en el pantalón. No me planteo nada de lo que hago, lo hago porque sí, porque así soy. Imprevisible. Eso me da muchos quebraderos de cabeza pero también es mi esencia y no voy a renunciar a mi esencia, por nada. Mi esencia, simplemente, soy yo. Me gusta rodearme de amigos imprevisibles, me llenan más los amigos así, a los que descubro cada día. Descubrir y mantenerse en movimiento es bueno. Descubrir a los demás y en ese descubrimiento, hacerlo yo un poco más cada día me colma. Odio el inmovilismo.

El desayuno con Begoña ha sido entrañable, como siempre. Ella es una de mis mejores amigas. Nuestra amistad se fraguó después de años de trabajar juntas, cuando nos conocimos de verdad y por pura casualidad (mi vida está llena de maravillosas casualidades), pero la cuento entre los dedos de la mano con los que cuento a mis amigos, a los de verdad. Ella es mi dedo anular de la amistad (ahora he empezado a llenar mi otra mano y estoy contenta, que siga así). Hemos reído mucho, incluso contándonos sinsabores. Con los amigos siempre uno acaba riendo y llorando también. A veces hacemos ambas cosas en un solo encuentro.

Me digo a mí misma que si soy algo sombría, demasiado sensible y trascendental, es porque continuamente estoy metiéndome en problemas, que bastante tengo con los míos para que me desestabilicen los de los demás. Pero sigo haciéndolo, a diario. Éste es mi pan de cada día. En casa mi marido siempre anda con el mismo tema. De hecho, en casa hace tiempo que hay dos únicos temas de conversación: mi pasión por contar historias, que él dice que es ya una “enfermedad” (viva esta enfermedad que me hace sentir tan bien), y que me lleve todos los problemas del mundo a mi casa, que sienta tanto. Pero es que a mí me gusta sentir. Ya no discuto con él, simplemente, sigo mi camino. A veces piso plumas y otras brasas ardientes pero, pise lo que pise, sigo andando, resoplando si piso brasas o sintiendo cosquillas en mis pies si me rozan las plumas. “Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré.” Olvido Gara, eres única.

Quiero llorar cuando toque, reír cuando toque, sentir todos los días, confiar, desconfiar, intuir, amar, entender la ironía, desentenderla, “desdudar” el alma, (cojo prestada un rato esta palabra, que no es mía), caerme, levantarme y volverme a caer para ponerme en pie de nuevo, subir a la montaña rusa más alta, al trampolín más alto, al cielo de Madriz con Z, mi Madrid y oler sus nubes, pasear por el Retiro, visitar museos, bailar con mis hijas, tomar cafés con los amigos, mancharme la nariz de capuchino  y escalar el Everest, si se tercia… Lo quiero todo. Porque cuando deje de quererlo, moriré. Y ahora estoy viva, como la primavera que se anuncia tan cercana. Me siento más viva que nunca y eso me gusta.

Os dejo una foto de mi  Jota de picas, que guardaré entre mis recuerdos, haciendo de este día un día inolvidable, como los muchos que, de seguro, están por venir.

Anuncios

3 thoughts on “LA JOTA DE PICAS”

  1. Me ha parecido muy bonito tu encuentro casual con la jota de picas. Se nota tanto en este relato como en otros que has publicado, la pasión con que lo vives, y esa pasión es y forma parte de tu vida. Disfruta de esa vida en tus relatos, para eso dices “así soy yo”.

  2. Que bien sabes relatar esos sentimientos fugaces que nos invaden en algunos momentos como mirar un amanecer o como esa primavera de Madrid tan deseada despues de un tedioso y largo invierno, ese cafe de mediamañana con una amiga y ese sentirse viva amando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s