ASI SOY YO

EL ALMA HECHA JIRONES

Tengo el alma hecha jirones, muy al contrario que el protagonista de la última novela que he escrito y que me gustaría que algún día viese la luz. Éste personaje atormentado cree no poseerla y vive la angustia de sentirse diferente, deseando ser igual al resto de los mortales al menos en eso, en tener un alma aunque esté rota y desgarrada. Por el contrario a este personaje, y aunque lleva parte de mi, como tal vez lleve parte de tanta gente que se siente un tanto perdida en esta aventura que se llama VIDA, en ocasiones me gustaría no poseer alma, estar hueca y vacía para no sentir nada.

Identifico SENTIR en mayúsculas con el alma, más que con el corazón, que a mi entender es un simple músculo al que se le da un excesivo valor en cuanto al tema de los sentimientos, y por eso hago esta afirmación quizás demasiado rotunda, tal vez porque yo estoy un tanto rota y resentida, frustrada y desanimada. Quizás sea eso, que así me encuentro, con el alma rota.

Cuando la oruga se convirtió en crisálida y después en mariposa, no se dio cuenta de lo mucho que cuesta volar en contra de los vientos, que la climatología es cambiante, que un día llueve, otro hace sol, otro vuelve a llover, y las alas que la naturaleza le otorgó tras esa metamorfosis, son frágiles y quebradizas.

Yo llevo queriendo deshacerme de un objeto personal, creyendo que con ello me desharé del pasado que me atormenta, dos largos, tristes, apasionados, frustrantes, lacrimógenos y a la vez, enriquecedores años. Tal vez sean más, no quiero ponerme ahora a echar cuentas porque me marearía y me pondría a llorar.

He concentrado en ese objeto todo mi pasado de dos años y medio a esta parte, todo lo vivido y no vivido, hasta el punto de no querer deshacerme de él y, a la vez, desear arrojarlo bien lejos en numerosas ocasiones, como si con ello todo mi dolor, toda mi ira, toda mi rabia, fuesen a desaparecer cuando éste desapareciera de mi vida. QUEMARLO, HACERLO PEDAZOS, ARROJARLO A UNA PAPELERA, REGALARLO, TIRARLO A UN RÍO… Pero nunca lo hago. Permanece en mi bolso. Cambio de bolso y lo traslado al siguiente. Incluso hace tiempo le hice una foto y pensé en colgarla en Twitter como si con ello, fuera a robarle el “alma” a este objeto inanimado, (he llegado a pensar que la posee y que posee la mía también), pero después desistí, sintiéndome un tanto estúpida por pensar tal cosa.

Ese objeto, que no es otra cosa que una libreta con dibujos de botones de colores, me fue regalado para que “escribiera lo que se me ocurriera, mis pensamientos e ideas para futuras narraciones”, y permanece conmigo desde aquel día, formando parte de mí. Pero desde que me la regalaron, JAMÁS he escrito nada en ella. Absolutamente nada. Ha permanecido en blanco hasta hace apenas una semana. Unos días antes, tuve una conversación con una persona que me dijo que me parara, que me veía sobre “una cinta de correr” al galope, cuando la cinta iba a velocidad de paseo. “¿Qué te pasa? Que te caes. Párate. Reflexiona. Toma conciencia de ti misma. No pidas explicaciones a quien no está dispuesto a dártelas. No busques porqués donde tal vez no los haya. Todo es más sencillo, Aidi, mucho más de lo que tú lo ves. Simplemente vive. Yo lo hago. No pienso demasiado. Me despierto cada mañana y me digo: ¿será bueno o malo el día de hoy? Nada más. Le das muchas vueltas a todo y por ello te sientes defraudada por todos y por todo. Das importancia a lo que carece de ella y lloras cuando tan solo deberías olvidar que la gente hace daño a veces sin querer pero otras sabiendo que “hace sangre”. No merece la pena sufrir por quien te hace llorar o te defrauda. A saber sus motivaciones. No te entregues tanto, no pienses tanto, no des vueltas a todo. CAMINA, NO CORRAS.”

Fue una charla intensa, que había empezado con banalidades, hablando del “tiempo” o si hubiésemos invitado a nuestra mesa al incómodo silencio durante un minuto más, quizás habríamos terminado hablando de barcos y puertos. Pero no fue así. En mucho tiempo, jamás nadie me había hablado como me habló esta persona, en mucho tiempo no me había hablado así ESTA PERSONA. Al acabar la charla, cada uno ya de nuevo en su vida y en su día a día, le envié un mail agradeciendo sus palabras y le dije que por primera vez desde que nos habíamos vuelto a ver hacía ya unos cuantos meses, le había sentido AMIGO, como una vez lo fue.

Con la brevedad de aquella conversación que duró lo que un café y una tostada, me pareció que esa amistad había vuelto. Me equivoqué. Pero esa equivocación, como tantas otras que he cometido, cometo y cometeré en el futuro, me llevó a abrir mi bolso unos días después, coger la libreta y escribir en ella, por primera vez.

Ya no quería arrojarla a ninguna papelera. Quería escribir, dándola el uso para el que me fue regalada. Ya no está en blanco y en parte me alegro. ¿Por qué? Porque, tal vez, solo tal vez, el simple hecho de que la haya “mancillado”, de que la haya “desvirgado”, acabando con su pureza garabateando unos cuantos pensamientos absurdos, me ha abierto una puerta, la del adiós. Olvidar nunca se olvida. Olvidar esta historia… jamás. Porque con esta historia de la libreta con dibujitos de botones de colores fui feliz una vez. Mucho. Esta breve pero intensa historia hizo que la oruga se convirtiera en mariposa y es lo único que puedo agradecer y no quiero borrar entre tanto dolor, sufrimiento y lágrimas derramadas. Aún hoy, escribiendo estas líneas, sincerándome, me rompo un poco. Aún hoy, mancho mi camiseta con cientos de pequeñas gotas saladas que en este preciso instante abandonan mi cuerpo a través de mis ojos cansados. Y la “cuelgo” recién parida, desordenada, aún inconclusa, deseando acabarla al fin.

No aguantaré mucho más esta pena que me invade en ocasiones, lo que ahora mismo estoy sintiendo. NECESITO ACABAR con todo aquello que me hace daño. Yo lo sé, lo saben mis mejores amigas, sé lo que tengo que hacer pero algo dentro de mí se niega a aceptarlo. Ayer mismo un amigo me dio la solución. Creo que acabaré siguiendo su consejo y será de ese modo. No me queda otra. UN ULTIMÁTUM. Puedo vivir con amistad pero no con desprecio, no con indiferencia, no con la constante amargura de la ilusión de la recuperación y la posterior verdad amarga de la eterna pérdida. No quiero vivir así, frustrada, amargada, impidiendo que por no cerrar una puerta que no conduce a nada, pueda llegar a no abrir otras que quizás me conduzcan a habitaciones luminosas. Ahora vivo en penumbra, casi en la oscuridad. A veces siento la total negrura, no hay en mi cielo luna ni  estrellas. Y me niego a seguir así.

HOY DIGO “BASTA”. Necesito hechos, pruebas, demostraciones de afecto verdadero, no palabras huecas. No quiero ser el hombro de nadie, el alivio de nadie ni la vía de escape de nadie. NO MÁS MENTIRAS, porque no quiero llegar a vivir con tanta rabia e ira que lo que una vez fue felicidad pueda convertirse en odio. Una vez lo sentí y no es algo que quiera volver a sentir. La dicotomía absurda e ilógica de odiar lo que deseas  y a la vez, desear conseguirlo. No, no lo quiero.

Por eso hoy me deshago en recuerdos, en lágrimas y frustraciones, para mañana renacer en una vida nueva. Hoy, y así lo siento dentro de mí, tengo un motivo para dar ese ultimátum a todos los amigos que así se llaman y no me lo demuestran, y si no se aceptan mis condiciones, dar por zanjado algo que tenía que haber dado por zanjado cuando sus ausencias comenzaron a dañarme. Hoy, alto y claro lo digo, tengo un motivo poderoso para sentirme con fuerzas para seguir adelante. Y alto y claro lo digo también, GRACIAS POR ESTAR.

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4 thoughts on “EL ALMA HECHA JIRONES”

  1. Aída disfruto leyendo y releyendo tus escritos.Cúanto bien me hacen muchas de tus reflexiones.Nadie como tú para expresar sentimientos. Y nadie como tú para dar ánimos en los momentos de bajón.Te mereces toda la felicidad del mundo, esa que tanto buscas y que sin duda tendrás.Un beso enorme amiga.Y ya sabes,cuenta conmigo para lo que quieras.

    1. Otro enorme para ti, Celia. Nos vemos en TWITTER. Encantada de tenerte como amiga aunque sea en la distancia. Espero que con el tiempo podamos llegar a conocernos y disfrutar de unas estupendas horas de charla. Un abrazo.

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