ASI SOY YO

SEDUCIR…

La sencillez de seducir… 

Echo un vistazo de vez en cuando, mientras entro y salgo de la cocina y me cuelo en el salón, a un reality espantoso (como todos) que tiene a mis hijas encantadas, lo cual no deja de resultarme penoso. Unas jóvenes que con sus vestimentas y maquillaje aparentan cinco o seis años más, llevan vestidos de noche para festejar la Nochevieja y descalifican unas a otras su indumentaria, con el único objeto de “quedarse” con un hombre, como si de lobas en celo se tratara, y no de mujeres. El programa ya lo han televisado unas cuantas veces pues debe tener un buen índice de audiencia entre un público que se “fuma lo infumable.” Mis hijas adolescentes, están absortas escuchando las tonterías que chicas y chicos, “y viceversa”, comentan sobre los vestidos y complementos elegidos para tal ocasión. Observo que estas personas,  más que dialogar, gritan cuando su opinión no obtiene el beneplácito de los otros, y sus únicos argumentos son la discusión, la descalificación y el insulto.  Mis hijas asienten, y solo comentan lo guapo o guapa que es cada uno de los concursantes, lo bien vestido que va, y nada dicen sobre su lenguaje o modo de actuar. Y no entiendo nada.

En este momento, sale una de las jóvenes por el pasillo central, a modo de pasarela de modelos, contoneándose y seduciendo así a los jóvenes que, sentados, esperan a sus “pretendientas” (curiosa palabra). Pero dejando a un lado lo triste que me parece que se muestre así a una juventud, preocupada solo por su aspecto físico y dando una imagen carente de valores, me voy a centrar en lo que estoy viendo en este momento.

Qué entienden por “seducir”. Las veo pasearse así, moverse de ese modo, hablar de poseer, aferrarse al cuello “de su presa”, y me lo planteo. La seducción, como cualquier otro aspecto importante de la vida del ser humano, y sin remontarnos a que ésta sea o no una reminiscencia de nuestra época cavernaria (aunque aún se pueden ver antepasados nuestros caminando entre nosotros cada día, sin pieles como vestido, sino incluso con traje y corbata), es algo innato en ambos sexos, que la entienden de modo distinto, pero con la misma finalidad: LA CAZA de su objetivo, para un fin sexual fundamentalmente.

Estas jóvenes no sabían seducir, o quizás yo ya sea mayor y mi concepto de “seducir” haya quedado obsoleto y ahora esto sea lo que se entiende por seducción: mover las caderas, pegarse como lapas, enseñar trasero bajo vestidos brillantes y ostentosos, que marcan no solo éste sino cualquier defecto que debería ser ocultado estratégicamente, bailar como stripers…

Recuerdo hace poco que alguien me comentó que sabía seducir. Fue un comentario inocente y me dejó un tanto descolocada. Sonreí y pensé para adentro,”por favor Aidi, conserva la calma y no te sonrojes” pues, a pesar de mi edad, todavía lo hago y tengo que contar hasta diez para que mis mejillas no se coloreen de rubor. Pregunté por qué decía eso y me contestó que por mi modo de mirar y tocarme el pelo, sin siquiera tal vez, saber que lo estaba haciendo (seducir). Era la postura, la actitud, la sonrisa, la mirada. Era todo. Un concepto, una manera de moverse por la vida. Esta persona me estaba hablando de una SEDUCCIÓN NO SEXUAL, sino una parte de lo que entendemos por PERSONALIDAD: la postural, que también es importante pues ayuda a la otra…

Si tuviera a estas chicas y chicos delante, y de un modo sosegado, para que no se me “lanzaran cual perros hambrientos a por sus presas”, ante lo que, sin duda, ellos tomarían como crítica y no como consejo, les diría que se miraran en el espejo e intentaran ver más allá de maquillarse mucho, de hacer poses fingidas, de arquear  una ceja, o de vestirse de manera llamativa y poco elegante. Que adornaran su sonrisa, su mirada, sus gestos habituales con un ropaje que no tapara lo fundamental, sino que lo complementara. Que dejaran de contonearse y aprendieran a mirar y a sonreír.

Con eso basta para SEDUCIR de verdad. Eso es más que suficiente. Ah, y no gritar. Hablar, conversar, dialogar, tolerar, asentir y disentir con respeto y elegancia. Les recomendaría cualquier film de AUDREY HEPBURN, mujer elegante y seductora donde las haya, con una mirada maravillosa y un caminar con clase y gracilidad. Aunque, mucho me temo que se reirían de mí.

Mas yo, elegantemente, sonreiría, llevaría un mechón de cabello detrás de mi oreja y me retiraría, con la esperanza de que uno al menos de aquellos jóvenes, un día y por casualidad, decidieran ver DESAYUNO CON DIAMANTES.

CON TODO MI CARIÑO, FELIZ SEDUCCIÓN.

.Audrey-Hepburn DEFINITIVA

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4 thoughts on “SEDUCIR…”

  1. Me identifico plenamente con tu análisis sobre la seducción entre la gente joven, es mas a mi quizás por ser mayor que tú me choque aún más. Para mí la seducción es (o era), una mirada, una sonrisa, un gesto, una aproximación un conocerte algo charlando, un pequeño roce de manos y luego quedarte con ese recuerdo agradable que te dejaba lleno.
    Tú lo has expresado de forma muy realista.

    1. Se ha perdido ese encanto. O tal vez aún no, pues sobrevive con esta generación, o con la madurez en sí misma. Tal vez aún no esté perdido su poder…

  2. No todos seducen, es abalanzan sobre ellos o ellas, para mi seducir es lo que comentas, una mirada, una sonrisa,, en fin que tienen que pasar el pavo.

    1. Con determinada edad… el pavo…, en fin. En efecto, cada cual seduce como puede o sabe, pero donde esté una mirada y una sonrisa, en ambos sexos, incluso más que la palabra, pues las palabras, se las lleva el viento. Un saludo Maribel, nos vemos por aquí y en Twitter.

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