ASI SOY YO

UN MUNDO AL REVÉS

Me viene a la memoria la canción de Rosa León, “El mundo al revés” y no sé bien por qué motivo. La busco en Youtube y sonrío al leerla. “Me dijeron que en el mundo al revés nadie baila con los pies”, dice una estrofa. Con los pies… Está claro que yo nunca he bailado con ellos. Los tengo para caminar y ni con esas, pues gran parte del tiempo tropiezo con la misma piedra pues eso es lo único bueno de tener dos pies izquierdos, digo yo bromeando, que repites roca, (aunque sé que eso no es bueno y hace tiempo que me esfuerzo para que no me suceda).

Yo siempre había sido de no cometer errores importantes, al menos no grandes errores que me hicieran arrepentirme de todo el camino andado. He vivido muchos años satisfecha de ser como era, hasta un día… Ese día comencé a vivir en El mundo al revés, o fue al contrario, que ese día tomé conciencia de haber estado viviendo en un mundo dado la vuelta.

Desde muy pequeña quise ser maestra pero estudié Derecho, carrera que no he ejercido nunca. Me arrepiento de no haber estudiado magisterio, pero tomé una decisión llevada por mi padre que me veía con toga y no manchada de tiza. Aunque no me arrepiento de no haber sido maestro como para “rasgarme las vestiduras” y de repetirme por qué no lo  hice, pues NO LO HICE Y PUNTO. Seguí caminando.

Entremedias me enamoré. Me gustaba un chico pero conocí al que se convirtió en mi novio y olvidé al primero aunque me seguía haciendo “tilín”, aun queriendo a mi pareja. Después llegó mi segundo novio, cuando ya mi relación con el primero estaba muerta. Es un error querer arreglar lo roto pues las tazas que se pegan nunca sirven para contener café. Este se sale, esto es así.  Jamás encontraremos una taza que con pegamento haya quedado como nueva, por mucho que lo queramos. La taza de mi primer noviazgo llevaba muchas roturas y mucho pegamento. Dije adiós y no me arrepentí de hacerlo pues encontré a una persona maravillosa. Si de algo me arrepentí fue de haber perdido dos años o más pegando la taza…

Luego sacrifiqué mi carrera profesional por cuidar de mis hijas y después éstas  y mi “sacrificio” fueron la excusa para no perseguir una mejor posición en mi trabajo. Tenía buen horario, un salario aceptable en comparación con la responsabilidad, buenos compañeros, un trabajo aburrido pero estable y la comodidad y la rutina me pudieron. Pero no me arrepentí de esto, ni lloré por no ascender y por haberme pasado tantos años dedicados exclusivamente a ellas. No daría marcha atrás y esa parte de mi vida es camino andado del que no reniego.

Por otra parte, desde niña me gustó escribí y pese a que mi padre me animó a que lo hiciera (gané un premio literario en el Instituto por un cuento que vete a saber dónde andará… igual está en el trastero de mi hermano con los papeles de mi padre), nunca perseguí este sueño. Me arrepiento pero no como para llorar. Soy llorona y lloro por todo, pero por no haber intentado fomentar mi vocación de escritora, pues desde aquel premio en COU, no volví a estar “inspirada”, o no me esforcé por llamar a las musas.

Después me equivoqué. De eso sí me arrepiento. Me pudo la vanidad y caí en un error estúpido que, de haber sido otra mujer, tal vez no habría tenido consecuencia alguna. Pero no era otra mujer, ERA YO. No viene al caso contar en qué me equivoqué, pero sí que esto me pesa todavía. Por otra parte, cuando pienso en ello, me digo que, tal vez, estaba de pasar porque gracias a esa equivocación, me encontré. Estaba perdida en un mundo de errores de los que no me arrepiento, pero que me han marcado. Me hallaba parada en el camino, sin dar un solo paso. Ni siquiera contemplaba el paisaje. No hacia nada y al estar en esa tesitura, NO VIVÍA. El tiempo me ha demostrado que la vida está compuesta de errores y aciertos y que de ambos siempre se aprende algo. La vida es una batalla dura. Hay veces que creo que debería vivirse al revés para alcanzar su plenitud. De final a principio para acabarla convirtiéndonos en una simple célula y después desaparecer (lo siento, empresas funerarias). Una vida vivida al revés, sin duda nos haría ser más conscientes de lo que tenemos, de lo que podemos perder, de lo que podemos ganar, seríamos valientes, humildes, consecuentes con todas y cada una de nuestras decisiones. Por otra parte, me digo también: ¿Y la libertad? Sabiendo lo último (que sería entonces lo primero) que hemos vivido y sus consecuencias, ¿realmente seríamos libres para desandar el camino con humildad, serenidad y entereza?

Yo me arrepentí de ese día, de ese momento, de ese segundo, de tocar una simple tecla y sin embargo, ese segundo me ha llevado a lo que soy hoy. He llorado y sufrido pero el punto en el que me encuentro es sin duda un punto de esperanza y en cierta medida, de paz interior. De no haber tocado esa tecla, ¿mi hoy sería igual que el que hoy estoy viviendo? La respuesta es NO. Y si me respondo que todo sería distinto de no haber tocado esa tecla, ¿por qué sigo arrepentida de haberlo hecho? Es simple: Porque soy humana. Los humanos aun cuando hallamos en los errores experiencia, nos mantenemos en la creencia de que el daño es superior al beneficio de dicho error. Pero en mi caso, por primera vez, la vida me lleva a sonreír. EL ERROR SE CONVIRTIÓ EN ACIERTO, Y SIN ABRACADABRA. Pues me descubrí, conocí un mundo nuevo, comencé a escribir y recobré la ilusión por vivir.

Ahora es el momento de vivir el presente y acabar definitivamente con el ancla del pasado. Así me lo he empezado a plantear en este 2015. Por fin después de tres años, ya no solo soy ESCRITORA, que así me siento, sino que comienzo a sonreír. Lloro menos, río más, recuerdo pero no con nostalgia, sino con esa memoria de lo bueno, de lo que fue positivo, del reconocimiento de lo negativo como experiencia y no como losa y de lo que aprendí de quienes pasaron por mi vida para no quedarse. Ahora camino sin ayuda de muletas y resplandezco.

Dedico esta entrada a todos los que se hallan perdidos. Se puede brillar, se puede ser, se puede sonreír, se puede recuperar la paz, se puede. Y SIN NECESIDAD DE CREAR UN “MUNDO AL REVÉS”. Lo sé. 

 

 

 

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2 thoughts on “UN MUNDO AL REVÉS”

  1. Lo que haces en este relato, a al menos eso aprecio yo, es desnudar tu alma dividendo tu vida en dos partes de las que al final no te arrepientes de ninguna de ellas.
    Te confieso que he tenido que leerlo varias veces, me queda claro que hay un momento en tu vida, del que no deseas dar muchas referencias que lo cambia todo, pero no me queda claro es donde queda esa persona maravillosa que llego después de reparar durante dos años la taza.
    Lo que si está claro lo has escrito desde el corazón y el sentimiento.

    1. No te queda claro, porque no lo he dicho. Todo lo que he escrito en este blog, incluso las pocas entradas escritas con un toque de humor e ironía, están hechas desde el corazón, no te quepa duda. No podría llamarme “escritora” si no entregara un trozo de mi alma en cada letra que escribo. Quizás por eso el propio blog se llama TORMENTAS DE TINTA, pues así me sentí cuando fue creado y, como una tormenta de sensaciones y sentimientos, vierto mis escritos en él. Un saludo, Juan, y gracias por tus comentarios.

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