RELATO CORTO

MOMENTOS AZULES

Llevo un rato wasapeando con mi amiga Alba. No hay día en que no mantengamos una conversación azul. Así denomino a nuestras tertulias. La alegría y a las sonrisas que me arranca transforman las oquedades de mi alma, un tanto confusa en los últimos tiempos. Tiene la magia de convertir mis dudas en certezas aunque en ocasiones se me olvida y tengo que lanzar un SOS por medio de un wasap para que me eche un nuevo cable de optimismo. Alba es mi complemento alimenticio del alma. Después de hablar con ella me convenzo de que el camino, que en ocasiones veo angosto y lleno de curvas, es menos complicado de lo que aparenta. “Un día de estos verás la luz”, comenta siempre al despedirse.

M: –¿Crees que es eso? ¿Que cuando una mujer tiene una aventura con un hombre no debe pedir más tiempo a su amante? Si es amistad con sexo debe dejarlo en solo sexo: nada de comidas, cine, museos ni exposiciones. Ni siquiera un capuchino ocasional. No lo entiendo, Alba. ¡Yo quedo con mis amigos! No tengo problema en tomar algo con ellos en cualquier ocasión y no me planteo si al hacerlo, alguno de mis amigos masculinos va a pensar que deseo una relación estable. ¿Por qué debo retenerme si el hombre con quien me apetece tomar unas cañas, además de amigo es amante? ¿En qué queda entonces la amistad con derecho a roce, en roce solo? ¿Tiempo de cama, nada más?

A:—Cada día lo tengo más claro, Marta. Si estás bien, te diviertes con su conversación y te satisface en la cama, déjalo en amante a secas. Amistad con asterisco. Es contraproducente ser amiga de tu amante.

M:—Con los hombres es todo tan complicado que creo que voy a hacerme lesbiana.

Ambas escribimos un JAJAJA a propósito de mi ocurrencia.

M:—¡¡¡¡¡No te carcajees!!!!

A:—¡¡¡¡Empezaste tú, Marta!!!!

M:—Lo digo en serio. Al menos de ese modo no tendría problema en invitar a mi amiga a ir al teatro o al cine sin que piense que quiero casarme. De seguro que entendería que solo deseo su compañía y sacaría tiempo para pasar una tarde agradable conmigo sin sexo. Las mujeres, pese a lo que dicen los hombres, no somos tan complicadas. Aunque… el sexo es importante en mi vida.

A:—Lo sé, jajajajaja.

M:—Ya me conoces, Alba, soy pasional. No concibo la vida sin sexo. Me entrego si el compañero lo hace.

A:—Ya somos dos.

M:—Me gusta el sexo. Si el hombre me lo da, ¡¡¡uffff!!! Pero deseo más. Insisto, no todo es sexo.

A:—Tenemos que hablar largo y tendido de este tema, Marta. No hablamos de casarnos, ni siquiera de tener una relación de pareja, pero si nos acostamos con un hombre, deseamos que nos haga sentir especiales. ¿Y cuál es el modo de que el hombre nos pueda hacer sentir así?

M:—TIEMPO. Si son amigos, según ellos, deberían serlo para todo. Las mujeres nos comprendemos. No hay empatía alguna entre hombres y mujeres y menos cuando la relación es física.

A:—Ninguna. Cuanta más física… y química entre hombre y mujer, menos empatía.

M:—Ellos creen que buscamos una relación estable y se asustan cuando demandamos un lugar en su vida  con forma de reloj.

A:—Los hombres necesitan sentirse libres, cielo. El tiempo es libertad. Demandamos tiempo y una alarma en su cerebro se enciende y dice: quiere quitarme libertad. Creo que eso es lo que pasa por su cabeza cuando recriminamos la falta de tiempo para hacer cosas diferentes al sexo.¿Tan difícil les resulta entender que más tiempo no es sinónimo de “quiero una relación estable contigo”? La respuesta es SÍ. Son pájaros y los pájaros si se sienten enjaulados…

M:—¡Ay, señor! Se agobian con facilidad.

A:—Yo siempre pido tiempo para que me cuiden, me mimen y me hagan bien el amor. Y ellos no lo tienen nunca. Te entiendo, Marta, pues estoy cansada de toparme con hombres sin tiempo. Creen que te dan mucho pero no te dan nada y encima se sorprenden al verte tensa. “Dime qué te pasa, no puedo adivinar qué pensamientos corren por tu cabeza” pero cuando decides hablar y cuentas… Mejor con la boquita cerrada si el sexo funciona. Y en tu caso más, nena, pues estás casada. Amante, nada más.

M:—Por otra parte, Alba, la mayoría de las mujeres deseamos una relación estable, ¿no? Orden en nuestra vida. Pero tiempo + complicidad + sexo, equivale a PAREJA según el código masculino. ¿Entonces si mi amante me pregunta cómo me siento, debo mentir y decir que estoy perfectamente? Sabe que estoy casada y que no voy a dejar a mi marido. Por tanto, mi petición de tiempo no equivale a un “vivamos juntos”.

A:—Las mujeres pensamos demasiado, Marta. Deberíamos actuar como ellos pues reclamamos empatía cuando nosotras no la tenemos. Al César, lo que es del César.

M:—Demandé tiempo, no todo su tiempo, solo un poco más, por el mero hecho de que siento bien a su lado. Respuesta: silencio.

A:—No pienses tanto y vive el presente. Es el consejo que te doy y la norma que siempre trato de aplicarme. Cuesta, lo sé, pero se vive solo en el presente: pasado pisado y futuro, Dios dirá…

M:—¿Hasta que me sienta tan mal que necesite acabar con esto? Sabes que tiendo a hacerme preguntas. Me preguntaré en qué estatus estamos para que no quiera darme lo poco que pido. Si me hace sentir un objeto, acabaré sufriendo.

A:—¿Crees que terminará todo porque no te dedique más minutos de su reloj? Nena, somos adultos, ¿no? Nada de sentirte objeto. ¡VIVEEEEE! Confórmate con los polvos, que son muy buenos según me cuentas. ¿Para qué más? Ve al cine con tus amigos. Mañana mismo quedamos y nos tomamos unas cañas. Invito yo.

M:—Te recuerdo que no soy hombre.

A:—Si lo fueras, nena, te pediría la mano. Eres especial, siempre te lo digo y nunca te lo crees. Camina, no te frenes ahora que ibas tan bien.

Escribimos de nuevo un JAJAJAJAJAJAJA. ¡Qué complicidad la nuestra!

M:—¿Qué haría yo sin ti? ¿Quién aguantaría mis neuras y mi caótica y destartalada cabeza?

A:—¡Mi amiga neurótica y encantadora! Nos aguantamos las dos pues yo también tengo lo mío. Sigue mi consejo: piensa en el tiempo que pasas sonriendo a su lado y así disfrutarás plenamente de los momentos azules que os regaláis. La vida, Marta, no lo olvides jamás, es un regalo inmenso. No la malgastemos en pensar demasiado.

M:—Tienes razón: menos pensar y más darle alegría al cuerpo, Macarena, jajajaja.

A:— Te falta el ¡AAAAAHHHH! ¡La leche!

M:—¡¡¡¡De todas las posturas y maneras!!!!

A:—Nena, por favor, no me pongas los dientes largos.

M:—¿Mmmmmm, sí, dame, dame, dame!

A:—Jajajajajajaja. Me matas.

M:—Tengo una facilidad pasmosa para cambiar de humor. Debo ser bipolar.

A:—¡Ay, nena, me parto contigo!

Nos hemos despedido hasta el día siguiente y de nuevo, mi rostro se ha teñido de azul. Definitivamente, la vida es presente. Presente y nada más.

wasap

 

Anuncios

2 thoughts on “MOMENTOS AZULES”

  1. Lo tendré que releer, pues a veces entiendo que el que pide la relación más estable es él y no ella. Mi consejo sería el mismo que el de Alba, piensa en el momento en el “polvo” del momento y luego ya se verá, sin complejos. El único que podría afectarte es el de enfrentarse a su marido pero si lo tiene superado, no hay tema.
    Ah, porque si saliera con una amiga solo seria tomar unas copas y ya está, a lo mejor después de las copas y las confesiones surgía algo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s