LA SERVILLETA DE PAPEL (SEGUNDA PARTE)

La cafetería se llena en un momento. Los pedidos se amontonan. La camarera no da más de sí y sus compañeros tampoco. Una pareja en la mesa de al lado del caballero poeta reclama su atención. Cuando atiende su pedido, mira al hombre y este, que continúa dibujando en su servilleta (toda ella está ahora garabateada y apenas queda un trozo en blanco por usar), alza la vista y sus miradas se cruzan. Sonríe y la mujer también lo hace, esta vez sin rubor.

Cuando regresa para llevar las consumiciones de la pareja, el hombre se ha marchado ya, dejando encima de la mesa la servilleta garabateada. La mujer recoge la mesa y la guarda cuidadosamente en el bolsillo de su uniforme. El deseo por que la larga jornada finalice se acrecienta en esta ocasión, pues quiere llegar a casa para descubrir lo que el hombre escribió.

Ya de vuelta a su domicilio, recuerda los rasgos de aquel desconocido. No es un cliente habitual de la cafetería, nunca lo había visto antes por allí. Es uno de tantos clientes de paso que entran para tomar algo y nunca más vuelven. Los habituales tienen su mesa habitual, su consumición habitual, su horario habitual. Cuando piensa en el hombre, recuerda sus rasgos. Atractivo, maduro, elegante. Trabaja en una oficina, seguro, se dice, pero esa tarde ha entrado en la cafetería. ¿Por qué motivo?, se pregunta. Una cita, tal vez, una cita para despedirse pero no ha habido despedida porque la mujer cuyo rostro ha dibujado en la servilleta, no ha sido capaz de decir adiós mirando sus ojos. Decir adiós, comenta en un susurro, como si lo contara a una persona imaginaria, a un hombre como ese… Recuerda entonces la última vez que sufrió la derrota de un adiós y suspira. Se desnuda, saca la servilleta del bolsillo del uniforme y la deja encima de la mesilla. Aunque tiene ganas de leer ese trozo de papel, también tiene miedo de hacerlo, pues siente que si lo lee, estará desnudando el alma de aquel hombre al que ha visto esa tarde por primera y, tal vez, última vez.  Se ducha, busca en la nevera algo para cenar y se sienta cómodamente en el sofá, dispuesta al fin a descubrir algo más de ese extraño que ha llamado poderosamente su atención. Hacía tanto tiempo que eso no sucedía, que no mostraba interés en los hombres, que no dejaba que nadie entrara en mi burbuja. Este desconocido…, habrá sido esa servilleta, su sonrisa, la palabra olvido, amor, el dibujo del corazón, el de esa mujer, imaginar una historia, hacerme soñar… Necesito definitivamente eso, soñar, se dice, con la servilleta en la mano. Deja la servilleta en la mesita del salón y coge el sándwich que se ha preparado y comienza a leer.

No era la luna que descubrimos,

no era esa noche en que hicimos el amor,

no era nada de eso que todos dicen

que se siente cuando se ama a alguien.

Tal vez fue el olvido de los malos recuerdos,

las máscaras que mutuamente nos quitamos,

los ríos salados que dejamos aparcados en

un lugar remoto de nuestro corazón.

Te recuerdo, te añoro aún sin haberte ido,

mujer.

Te extraño, te pienso, te amo

aún sabiendo que hoy te marcharás,

inevitablemente.

No veo el momento de decirte que te quise,

que desespero por no habértelo dicho,

que me queman las lágrimas en el pecho,

esas que no verteré pero que devoré para

no lastimarte más.

¿Qué sentido tiene ahora reprocharme,

qué sentido tiene malgastar el tiempo en

pensar qué debí decir y no dije?

Hoy me lamento pero pasará.

Te irás hoy aunque sé que ya hace tiempo que te fuiste.

Y sabiendo que esto es amar,

y sabiendo que de nada sirve ahora descubrirlo,

lo grito sin palabras, ahora…

La mujer mira el retrato difuminado de la mujer en la servilleta. Ha sido enmarcado entre líneas que el hombre ha trazado apretando tanto el bolígrafo sobre el papel, que esta se ha rasgado ligeramente. Relee el poema, mira el corazón que sangra y descubre que, en el extremo derecho de la servilleta, casi milimétrico, el hombre ha escrito un nombre de mujer: Ana. Se queda inmóvil, deja el sándwich sobre la mesa y al cabo de un minuto, acierta a hacer una mueca, a modo de sonrisa. Casualmente, ella también se llama Ana.

(Continuará…)

Anuncios
Publicado en RELATO CORTO
2 comments on “LA SERVILLETA DE PAPEL (SEGUNDA PARTE)
  1. Pino Naranjo dice:

    El amor, como común denominador, el ansia, el deseo, la angustia, los sueños, su prosa, su versos Aída del Pozo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

BITÁCORAS 2015- ENTRE LOS 75 MEJORES BLOGS DE SU CATEGORÍA
Votar en los Premios Bitacoras.com
Esta es Aída, por Pilar Gómez.
"La conocí siendo una jovencita tímida e introvertida, sin apenas saber nada de ella misma y sin querer saberlo, sumergida en su vida siguiendo las pautas y sin cuestionarse nada. Termina su carrera, se casa, tiene dos niñas y se entrega a su familia con un tesón incansable. Madre ejemplar, olvida que es joven y que es una mujer sugerente y guapa pero sobre todo, olvida que tiene talento. Tienen que pasar los años, cuando las niñas vuelan solas, para retomar su yo a hurtadillas. Se mira un día en el espejo y descubre su figura esbelta y su melena desafiante y se lanza a la calle renovada y segura. Se mira hacia dentro y siente la necesidad de contarlo: es distinta y tiene que hacerlo saber y sólo una mujer tímida lo hace como ella, escribiendo. Su primera novela está plagada de mujeres extrovertidas, amantes, excitantes. Está sacando del fondo de su ser todo lo que su timidez le impidió hasta ahora. Comienza su etapa de escritora y en cada nueva novela se va dejando un poco el alma, quedando atrás su primera etapa de juego de adolescentes y encarando la dureza de la vida en personajes atormentados, sin perder un ápice de pasión y sensualidad."
Tormentas-de-tinta
septiembre 2015
L M X J V S D
« Ago   Oct »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
Sígueme en Twitter
Paco Talcós

Blog espiritual y satírico. Una visión nueva para no tomarse tan en serio.

lomejorestaalcaer.wordpress.com/

Opinión sobre noticias y asuntos de actualidad

PHANTASTICUS

Phantasticus – Fantástico em latim. Gênero literário que congrega três subgêneros: Fantasia, ficção científica e terror. Agora, um lugar para os leitores e escritores que são apaixonados por leitura e escrita, sobre estes mundos imaginários. Que tal sentir pelo virar das páginas o calafrio e o medo provocados pelo terror de algumas linhas. Deixar que o cavaleiro ou a guerreira que existem dentro de nós venha a aflorar. Dos tempos da espada e da feitiçaria. Das religiões antigas aos seres imaginários (ou inimaginários). Um lugar para compartilhar opiniões.

JF ESTEVE

Escritor

Novela histórica, artículos, sátira, crónicas y crítica.

Relatos históricos, irónicos y sarcásitos de los que soy autor

La princesa ya se ve

Un blog de sentiminentos y emociones sobre mis inquietudes. La vida en general.

Nina Peña

Blog literario de autora. Textos, relatos y articulos bajo el registro de la propiedad intelectual

loslibrosdelossuenos.wordpress.com/

Libros. Esos que te hacen soñar, vivir increibles aventuras, viajar a lugares desconocidos. Los que consiguen hacerte reír y llorar en unas pocas páginas. Los que llenan de vida a sus personajes, alimentan tu imaginación, te emocionan, te interrogan, te excitan, te hacen preguntarte qué pasaría sí... Los que junto a una buena taza de café hacen que una tarde de lluvia se convierta en la mayor aventura de tu vida. Solo tienes que dejarte llevar. Pasa, lee, disfruta.

Universos en blanco

Una pequeña historia puede contener un mundo.

Madrid en el espejo

El blog de la saga ¿Qué tendrán los espejos? By Leticia González

gallegorey

Just another WordPress.com site

lo claro rompe

escribo, luego existo

Daniel Ramirez

La emoción humana es una fuerza irracional...

lector cero blog

Nos encanta la literatura, ¿y a ti? Lectores beta, correctores ortotipográficos y correctores de estilo. Informes literarios.

A %d blogueros les gusta esto: