DE MIS AMIGOS

QUINCE PREGUNTAS PARA CONOCER AL AUTOR: MANUEL J. ANTONIO

Hola, amigos de TORMENTAS DE TINTA. Hoy en «Quince preguntas para conocer al autor», cuento con MANUEL J. ANTONIO, autor de EL CALENDARIO DE LA EXTINCIÓN y LA SINFONÍA DEL CAOS. Gracias, Manuel por estar en Tormentas. Hoy los lectores conocerán a la persona que está detrás del escritor y, si me lo permites, deja que te invite a tomar…

1 ¿Café, una infusión, un refresco, vino blanco, cerveza? ¿Qué tomas mientras las musas te acompañan y estás en pleno proceso creativo?

El té. Cuando me pongo ante el ordenador ya sea para escribir o para revisar y corregir, si tomo algo suele ser una taza de té rojo. Caliente en invierno y con hielo en verano. Pero para esta entrevista, sin duda, elegiría una jarra de cerveza y si se nos hace de noche, una copa de Jack Daniels&Ginger Ale.

2 ¿Podrías contar a los lectores quién se esconde tras el autor de EL CALENDARIO DE LA EXTINCIÓN? Aficiones, gustos literarios, hobbies…

Buf… (onomatopeyo mi reacción real y literal a la pregunta) todo un universo de historias y personajes y toda una vida evadiéndome con ellos. De pequeño era casi como un Quijote abducido por las novelas de Emilio Salgari, Dumas y Julio Verne. Fan acérrimo de Star Wars y de todo aquel que pilotara una nave espacial, empuñara una pistola laser o una espada para matar dragones o enemigos del rey de Francia. Que volara con ropa ajustada y una capa o que tuviera un endoesqueleto de metal… Fueron tantas las veces que me pillaron mis padres haciendo el payaso en mi habitación que a cierta edad ya dejé de pasar vergüenza. Recuerdo que fui un niño frustrado ante la falta de fantasía en el mundo real, y que hoy, trato de compensarlo creando mi propios universos conspiranoicos y paranormales.

3 ¿Qué te aporta la escritura, Manuel?

Motivación. Metas… En la edad adulta modelamos una rutina que se reitera hasta la saciedad, asumiendo responsabilidades que coartan tu libertad y te transforman en un siervo de tu propio modo de existencia. Es una tragedia que el poco tiempo del que disponemos quede abducido en su mayor parte por las obligaciones que absorben nuestra juventud y nos liberan cuando nos hemos convertido en ancianos decrépitos, empastillados y con dificultades de movilidad. Escribir me aporta mucha ilusión. Es una actividad atemporal, que pone a trabajar aquello que trasciende la erosión del tiempo; la imaginación. Es algo que me hace no temer el avance de la edad, pues cuanto más viejo, más experiencia atesoras y más historias tienes que contar, y además, puedes hacerlo de forma mucho más rica y elaborada. Antes me asustaba el hecho de llegar a anciano con muchas cosas pendientes por vivir. Hoy, simplemente me ilusiona pensar que llegaré a la edad de las canas con un legado de escritos y muchas metas aún por alcanzar.

4 ¿Cómo compatibilizas la vida familiar, social y la escritura?

Mal. La escritura es enemiga precisamente de todo eso, pues exige soledad y aislamiento. Intento compatibilizarlo todo lo mejor que puedo. Dormir poco es un defecto que por otro lado me ayuda a conseguir ese espacio necesario para mí. Casi todas mis historias se han escrito de madrugada. Pero la familia y los amigos son una imprescindible válvula de escape, perfecta para refrescar la mente y poner una necesaria distancia para que la escritura no deje de ser una actividad ilusionante y se convierta en otra obligación obsesiva.

5 ¿Qué te ha sido más complicado: escribir, el marketing que hay tras hacerlo, conseguir el apoyo de los tuyos tu faceta como escritor?

Escribir, sin duda, es lo que me da más trabajo. No hay párrafo que no reescriba al menos cuatro o cinco veces hasta dejarme satisfecho. Las redes sociales ayudan mucho al marketing y tengo mucha suerte con mi gente, pues su apoyo constante es el mejor combustible para continuar escribiendo y luchando por hacerme un hueco.

Manuel J. Antonio, nuestro escritor invitado de hoy en TORMENTAS, nos muestra su lado más humano.

6 ¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota relacionada con la época en la que la escribiste tu primera novela?

Mi primera novela aun está en el cajón. Se titula “La Hermandad del Véneto”. Empecé a escribirla hace seis años y aún tengo que rematarla. Las dos que he publicado son dos esquejes o “spin offs” de la misma. Cuando llevaba un año con ella, sufrí un parón cretivo, no sabía como continuar. Había escrito más de cincuenta mil palabras y quedaba mucho aún por contar. No sabia como continuar y cuando releía lo escrito, empezaba a dudar de que la historia valiera la pena. Un familiar me pasó el kindle para que le cargara un par de libros que yo tenía y entre ellos, escamoteé mi novela a medias con un falso título y el nombre de un autor inventado, con un mensaje para ella en el último capitulo identificándome y contándole que aquello lo había escrito yo. Se lo pasé y me olvidé. Al cabo de unos meses me llamó por teléfono, entusiasmada, diciéndome que había alucinado al leer mi mensaje. Se había enganchado a la historia y estaba totalmente convencida de que era una novela editada, a pesar de algun error ortográfico y de estilo que achacó a la traducción. Me pidió encarecidamente que la terminara. Si no hubiese recibido esa llamada, posiblemente la novela a medias habría quedado en el cajón y no hubiese seguido ni publicado nada.

7  ¿Qué van a encontrar los lectores entre las páginas de tus obras?

Van a encontrar historias que mezclarán fantasía y realidad casi a partes iguales. Siempre sucederá algo paranormal, algo inexplicable que llevará de cabeza a sus protagonistas, pues como decía anteriormente, la realidad sin magia resulta muy frustrante. Van a hallar relatos muy intensos con escasas treguas ni descansos descriptivos. Cuando escribo, lo hago con el foco puesto en la fluidez, con lenguaje cuidado pero sin caer en lo ostentoso, en esa prosa pretenciosa exageradamente aderezada. Prefiero que me lean por las historias que cuento más que por cómo las cuento. Sin gastar tiempo ni palabras en rellenar la obra con capítulos supérfluos que la extiendan artificialmente. Quiero que en cada capítulo ocurra algo y tienda un puente hacia el siguiente y que el lector sienta la irrefrenable tentación de cruzar en ese mismo instante.

8 ¿Para qué tipo de lectores escribes? ¿Algún género literario que te apetezca experimentar y aún no te atrevas?

Para todos. Son libros abiertos a todo aquel que le guste leer, navegando siempre alejado del extremismo de género, ofreciendo pinceladas multidisciplinares que gusten un poco a todos. Tanto el Calendario como en La Sinfonía se sustentan en un argumento de ciencia ficción, pero la historia fluye en el thriller pre-apocalíptico con elementos del cine de espionaje, de intriga y de acción. Como en todos los aspectos de la vida, me gusta la mezcla de géneros y las fusiones de estilos, pues en este mundo en el que ya está todo inventado, a través del intento de unir lo impensable podríamos descubrir nuevos mestizajes que revolucionen la originalidad. No aspiro a convertirme en un escritor de culto de un género determinado, si no que deseo llegar a cuanto más público me sea posible.

Ahora estoy escribiendo un relato de fantasía épica para una antología. Es un género que siempre había querido cultivar pero que se me hacía enorme, por la cantidad de cosas que hay que crear. Pero ahora mismo me he animado a intentarlo y creo que me va a salir una idea prometedora. Ya veremos que queda…

9 ¿Qué opinas de la relación entre los escritores indies? ¿Has encontrado apoyo entre tus compañeros o este de la literatura es un mundo de solitarios, como dicen las malas lenguas?

Creo que por lo general, las alianzas en este sentido son endebles. Creo que este es un camino en el que las compañías no prosperan por mucho tiempo y que por desgracia, a menudo aparecen episodios bastante negativos donde las envidias y los conflictos emergen. He leído muchos posts en Facebook de autores despechados con otros autores, regalándose críticas negativas entre ellos a fin de influir negativamente en los lectores potenciales, lo cual encuentro realmente maligno. Yo personalmente guardo buena relación con todos los que conozco, pero al margen de leer sus obras, reseñarles positivamente y “likear” sus publicaciones, no tengo muchas sinergias. Creo que deberíamos apoyarnos más entre todos con hechos y no con intenciones.

10 Háblanos de tu siguiente proyecto. ¿A qué género literario pertenece? ¿Con qué nos vas a sorprender en esta ocasión?

Tengo muchas tareas pendientes. Por un lado, poner el colofón a la “Hermandad del Véneto”, aquella novela que inicié hace seis años y que debo rescatar del cajón para acabar de publicarla de una vez. Por ahora, todos los intentos han desembocado en otras dos novelas publicadas de las que estoy muy orgulloso. Pero hay que cerrar el ciclo. Además, tengo otros dos proyectos iniciados en los que cambio la conspiración extraterrestre por otra mucho más terrenal. Estoy escribiendo dos novelas en los que trato el concepto del Mal desde su concepción bíblica. Una vez haya cerrado la serie de “La Hermandad del Véneto”, mis próximas novelas hablarán del Demonio.

11 Lo mejor que te ha pasado en tu andadura literaria y lo peor que has vivido en el camino de darte a conocer a los lectores.

Lo mejor, publicar. Vender y leer y escuchar las críticas positivas y el ánimo de quienes me han leído. Conocer a gente maravillosa del mundo de las letras con los que he aprendido mucho. Lo peor, obviamente, las críticas negativas. Leerlas hiere más de lo que uno piensa pero por suerte, es un dolor efímero, pues pronto se convierte en algo productivo que permite mejorar.

12 Una novela que te hubiera gustado escribir y un autor que te haga vibrar.

Hay dos novelas a cuyos autores envidio de manera insana. Patrick Graham y “El Evangelio del Mal”. Me pareció el principio más espectacular que se le puede dar a una obra. Impresionante. El otro es Glen Cooper y su trilogía “La Biblioteca de los Muertos”. Cuando empecé a leerlo pensé que estaba ante la idea original más soberbia de la década.

13 En un museo contemplas varios cuadros: la imagen de una pareja enamorada, una escena bélica, una pintura naif otoñal, un cuadro oscuro que evoca algo siniestro, niños descalzos que piden en las calles… ¿Cuál te inspiraría para escribir una novela o un relato?

Todas ellas a la vez darían para una obra magnífica. Un romance que se ve truncado por un holocausto bacteriológico que deja el mundo sumido en tinieblas y devastación, en el que la miseria campa por doquier. Los amantes se buscan en ese desolado infierno y al encontrarse, descubren que cada uno lidera un clan enemigo en pugna por hacerse con el control del único vergel no contaminado que queda en el continente. Creo que tengo un nuevo proyecto literario. Copyright ®

Portada de la segunda novela del autor.

14 ¿Una película, una canción, un género literario, una estación del año, un color, un olor evocador, una frase que hayas oído y se te haya quedado grabada en el corazón?

Película: Aliens. Sin duda. Redescubrí y redefiní mi concepción del mundo de la ciencia ficción con las películas de Ridley Scott y de James Cameron respectivamente. A dia de hoy aun siguen siendo mis favoritas y Prometheus me hizo muy muy feliz. No solo por la recuperación de la saga, si no por que además, explican el orígen en la cosmogonía de los aliens ancestrales, que es la base de toda mi saga novelística (¡¡yo lo escribí antes. F**k U Ridley!!) . Y claro, estoy esperando ansioso el estreno de Alien Covenant para el próximo mes de mayo.

Canción: No puedo elegir una única canción. Soy un enamorado y apasionado de la música. Es mi máxima fuente de motivación e inspiración. Elegir una canción es imposible, pues siempre ha habido alguna que se ha erigido en banda sonora en algún momento o circunstancia de mi vida. Hay canciones que me han inspirado tanto que por sí mismas me han dirigido los dedos sobre el teclado en más de un capítulo. Y hay canciones que cuando las oigo, debo detenerme y dejar de hacer en ese momento lo que esté haciendo para escucharlas:

“March of Time” de Helloween. Creo que es la mejor canción de power metal que se ha compuesto jamás. “No more wasted years, no more wasted tears, life is too short to cry, long enough to try…” Me parece mentira que fuese un melenudo de veinte años embutido en cuero quien escribiera esto. Me emociono cada vez que lo oigo.

“Believe” de Savatage. La de veces que me he desgañitado cantando el final con los ojos chisposos.

“Wasted Years” de Iron Maiden. Inyección de autoestima cuando te sientes hundido y crees que nada puede ir peor.

“Living on a Prayer” de Bon Jovi. Adolescencia y amistad. Felicidad en estado puro. Podríamos incluir la veintena de canciones restantes del Slippery y del New Jersey…

“Funeral of Hearts” de Him. Hay una infinidad de canciones románticas maravillosas, pero ninguna me genera más emoción que esta.

Y ya bastantes canciones estoy obviando como para cometer el sacrilegio de no mentar estas dos piezas de clásica contemporánea: “Howard Hanson”, Sinfonia num. 2 op. 30: Romantica. Sin palabras. Y como no podía ser de otro modo: tercer movimiento de la sinfonía numero 6 de Malher.

Color: Azul… y cualquier otro en combinación con el negro (como dije, me gusta el mestizaje).

Estación del Año. No renuncio al encanto de cada una de ellas. Primavera: rosas y libros. Verano: playa, vacaciones y festivales de música. Otoño: Difuntos, brujas y hechizos. Invierno: Hogar, navidad, familia…

Olor Evocador: El jazmín del patio de la casa de mi abuela. Vacaciones y felicidad.

Frase: Muchas. Pero me quedo con esta: “La seriedad es la corteza del árbol de la sabiduría” de Confucio. Es lo que le respondo automáticamente a quien me dice que soy muy serio.

15 Y para terminar, un consejo que darías a un autor que se enfrente a escribir su primera novela.

Es necio por mi parte dar consejos cuando yo mismo no soy más que un pipiolo en esto de la escritura. Pero ya que tengo que responder, simplemente le diria que deje que sea su imaginación y su vis creativa la que lidere sus escritos. Que permanezca fiel a su estilo y que lo vaya macerando y madurando con el tiempo y la experiencia. Que escriba sin prisas y con las pausas adecaudas. Que lea, lea y relea una y otra vez y no ponga FIN hasta no estar totalmente satisfecho con le resultado. Prisas y calidad nunca han casado, y yo al menos creo que en este mundillo, vale más la calidad. Prefiero ser el autor de una única obra maestra que no ser un escritor de mil novelas malas.

Hemos acabado con «Quince preguntas para conocer al autor» Ha sido un placer contar con tu presencia y quiero darte las gracias por haber compartido este rato de charla conmigo. Y, para finalizar, me gustaría que saludaras a los lectores y les animaras a que te leyeran.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LAS OBRAS DE MANUEL J. ANTONIO:

LA SINFONÍA DEL CAOS:

SINOPSIS

Mientras la Humanidad sobrevive inmersa en una grave crisis económica y de valores, en las cloacas del mundo se maquina un embrollado y maquiavélico plan que tiene en jaque a toda la civilización.

Helen Roche, una aventajada agente del Servicio Secreto británico, desaparece en extrañas circunstancias mientras investiga las muertes de tres prestigiosos científicos. El MI6 emprende una búsqueda desesperada que le llevará a adentrarse en el tenebroso laberinto de la conspiración. En su oscuro viaje, desvelarán una arcaica amenaza que les atrapará en la mayor crisis terrorista de la Historia.

Tras “El Calendario de la Extinción”, Manuel J. Antonio regresa extendiendo el hilo argumental de su primera novela para atrapar al lector en esta vertiginosa historia de intriga y conspiración pre-apocalíptica.

Enlace internacional: http://relinks.me/B01M2B71XJ

EL CALENDARIO DE LA EXTINCIÓN:

SINOPSIS

Desde las profundidades del cosmos, los ecos de una civilización alienígena llegan en forma de una sutil señal de radio, que es captada por el observatorio de Arecibo. Su descubrimiento desencadena una frenética y catastrófica sucesión de acontecimientos, en los que todos los implicados en el hallazgo son víctimas de una despiadada cacería.

Jim Cooper, un destacado y excéntrico científico dedicado en cuerpo y alma al desarrollo de un súper ordenador para el gobierno, se ve envuelto de forma accidental en la trama. Pronto comprobará que el mayor descubrimiento que la ciencia ha hecho en la historia es el núcleo de una oscura conspiración de la que deberá huir para salvar la vida.

Enlace internacional: http://relinks.me/B00OOQ8JT0

UN FRAGMENTO DE LA NOVELA:

Presentación del doctor David Roche, uno de los personajes principales de la trama. Roche es un veterano profesor de astrofísica que imparte clases en el Imperial College de Londres. En este fragmento, se enzarza en una pequeña batalla dialéctica con un alumno, exponiendo la tesis contraria a la Paradoja de Fermi, aquella que habla de la imposibilidad de contactar con alguna civilización extraterrestre. Abren un debate sobre la existencia de vida inteligente en el universo, de como encontrarla y de si deberíamos intentar o no establecer contacto. Es una de las partes favoritas del autor.

Londres

Se había vuelto a dormir. Se había jurado a sí mismo que no volvería a pasar por el trance de someterse a otro de los ingeniosos rapapolvos del excéntrico profesor David Roche. Y sin embargo, por segunda vez consecutiva, volvía a verse corriendo por el solitario pasillo de la tercera planta del edificio Huxley rumbo a su clase de Cosmología, la penúltima asignatura que debía superar antes de obtener su licenciatura en física y a la que llegaba diez minutos tarde; una imperdonable afrenta para el veterano profesor quien, en más de una ocasión, había manifestado que para una hipotética inquisición contemporánea, el mayor acto de herejía que nadie podría cometer era la impuntualidad.

Sin detenerse, abrió de par en par la puerta del aula. Todos sus compañeros que ocupaban ya las cuatro filas le miraron sincronizadamente, anticipando la reacción del profesor con contenidas risas burlescas.

—Señor Wahlberg, es un verdadero honor que haya usted decidido orbitar hoy por nuestro humilde sistema. No cabe duda de que es usted nuestro cometa particular. —El chico se dirigió avergonzado al asiento libre que quedaba en la esquina de la segunda fila.

—Buenos días, profesor, lamento el retraso.

—Y nosotros lamentamos que haya llegado tarde. —La clase estalló en una sonora carcajada ante la que Wahlberg reaccionó con resignación.

—Lo lamento, profesor. Evelyn Waugh decía que la puntualidad era la virtud de los aburridos.

—¿En serio? Pues vaya usted a estudiar literatura. Conviértase en un gran novelista y obsequienos con ingeniosas e irreverentes obras. Disponga usted de nuestro tiempo de forma mas constructiva y no haciéndonos esperarle. Dígame, ¿reconoce la ecuación que hay escrita en la pizarra?

El chico se quedó mirando la única linea escrita:

N= R * · f p · fe· fl· fi · fc · L

 —¿Es la fórmula de Drake?

—¿Lo pregunta o lo afirma?

—Eh… lo afirmo.

—Bueno, aún queda una luz de esperanza. Muy bien, señor Whalberg, así es. Hoy iba a introducir a la clase en el estudio de esta ecuación. ¿Puede decirnos que trata de enseñarnos esta fórmula?

—Eh… bueno, creo que calcular cuantas civilizaciones pueden haber en el espacio… ¿no? —su respuesta provocó un murmullo entre sus compañeros, quienes intercambiaron comentarios jocosos entre sí preparándose para otra ilustre respuesta del profesor. Este se quedó en silencio mirando al alumno. Luego observó al resto de la clase expresando una leve sonrisa.

—Frank Drake fue el presidente del SETI a principios de los sesenta, un brillante radioastrónomo. Desarrolló esta ecuación identificando los factores específicos que se cree, tienen un papel fundamental en el desarrollo de las civilizaciones. Repasemos la fórmula. —El profesor se dirigió a la pizarra y empezó a marcar con tiza cada parte de la ecuación a la par que la iba explicando.

—“R” es el ritmo anual de formación de estrellas en la Vía Láctea. Pero no vale cualquiera, sólo estrellas de tipo K o de tipo G, que aguanten lo suficiente como para establecer las condiciones bajo las que se pueda desarrollar la vida. Eliminamos las gigantes, pues tardan poco en consumir su combustible, y también las enanas de masa baja. Según la NASA, se generan cada año en nuestra galaxia entre siete y diez nuevas estrellas de estas características.

Sigamos. Fp es la fracción de estrellas que tienen planetas en su órbita. La mitad de las estrellas son sistemas binarios y la otra mitad, sistemas planetarios, así que Drake estimó este punto en 0,50. Ne sería un coeficiente corrector de Fp,  ya que expresa el número de esos planetas que orbitarían dentro de la zona habitable. Le dio un valor de 2 aunque hoy día, se discute la relevancia del papel que juega la ecosfera a la hora de que un planeta pueda tener agua líquida. Se cree que las condiciones del propio planeta y de sus satélites podrían influir más en la capacidad de generar una biosfera que la distancia que lo separa de la estrella, así que se le suele dar un valor de 1. Fl establece los planetas de la ecosfera potencialmente habitables. Para Drake eran todos, ya que según él, si se disponían las condiciones para que la vida pudiera existir, esta existiría. Pero hoy día afirmar eso es demasiado optimista. Nuestro propio sistema solar tiene entre planetas y satélites cuatro en la zona habitable y sólo uno ha desarrollado vida. Así que, según Drake, la cifra de Fl sería 1 y si aplicamos el modelo del Sistema Solar: 0,25. Fi es el más controvertido de todos, pues sería la fracción de planetas en los que se ha desarrollado vida inteligente. Su valor es una mera estimación, pues nada avala que la evolución de la vida la lleve irremediablemente hacia la Inteligencia. Su cifra es de 0,01. Fc  es el de los amantes a la ciencia ficción, la consecuente evolución del anterior. Representaría la fracción de planetas en los que se ha desarrollado vida inteligente donde hay alguna civilización avanzada tecnológicamente que está intentando comunicarse. Tambíen es una mera estimación, obviamente, y su cifra es muy dispersa. Para Drake era evidente que una civilización intentará comunicarse en todos los casos, pero no todas son capaces de desarrollar la tecnología. Nosotros hemos tardado milenios. Le pondremos un 0,50. Y por último; L. Es un concepto de los más controvertido. Trata de establecer el tiempo que una civilización sobrevive emitiendo su señal en el cosmos. Drake estimó que unos diez mil años, aunque en realidad, es muy complejo de estimar. Nosotros llevamos apenas un siglo emitiendo, y las civilizaciones en la tierra no suelen durar más de tres o cuatro milenios. ¿Podemos basarnos en nuestra experiencia para pensar que los demás no serán diferentes? —David dejó la tiza en la bandeja bajo la pizarra y se giró hacia la clase, concentrada en anotar las explicaciones del profesor. —¿Alguien tiene un resultado?

—¿Sesenta y dos? —Una chica de la primera fila elevó la voz aunque sin demasiado convencimiento.

—Sesenta y dos civilizaciones inteligentes y avanzadas. ¿Qué opina usted, señor Wahlberg? ¿Ha llegado a esa conclusión?

—Eh… dudo que pueda llegarse a ninguna conclusión. Los primeros parámetros son exactos y fácilmente contrastables mediante observación. Pero el resto son simples estimaciones sin base empírica. El resultado podría ser cualquiera: desde decenas de millares hasta un número cercano a cero.

—Así es, señor Wahlberg, como buena parte de la comunidad científica opina. No, la ecuación de Drake no nos dice cuántos mundos civilizados e inteligentes avanzados tecnológicamente existen ahí fuera, aunque esa fuese su intención al exponerla ante quienes habían de financiar el proyecto SETI en su día. En realidad, Drake nos está diciendo cómo y dónde buscarlos. Concretamente, hacia adónde debemos apuntar nuestras antenas. EL SETI no busca extraterrestres, busca señales, busca mensajes que nos ayuden a desentrañar los secretos y misterios de la física del cosmos, que nos hagan despejar las incógnitas de miles de propuestas teóricas: la relatividad especial, la teoría cuántica de campos, la termodinámica de los agujeros negros, la antimateria, la energía oscura…

—Pero, ¿por qué una civilización extraterrestre iba a querer compartir con nosotros su conocimiento? Yo más bien estaría preocupado y si de mi dependiera, dejaría de emitir señales al espacio inmediatamente. —El murmullo volvió a la clase. David se quitó sus gafas de fina montura de alambre para limpiarlas. La inminente generación de un debate le generaba un punto de excitación.

—Bien, señor Wahlberg, ha decidido usted erigirse en protagonista hoy. ¿Será tan amable de compartir con el aula sus conclusiones? ¿Por qué cree que deberíamos renunciar a la búsqueda de vida inteligente?

—Bueno, tal y como se dice en esa ecuación, de todos los planetas que existen en el universo, apenas uno entre ocho o diez mil cumpliría las condiciones para que la vida se desarrolle y evolucione. Según esa proporción, para encontrar un solo mundo habitado habría que explorar más de mil sistemas planetarios. Como ha dicho, llevamos cien años emitiendo señales de radio, ¿verdad? Y no hemos encontrado nada, lo que significa que no existen ningún mundo civilizado a menos de cincuenta años luz, que sería el tiempo necesario para haber obtenido una respuesta.

—Su razonamiento es coherente.

—En conclusión, el universo es enorme y nosotros tenemos el privilegio de ocupar uno de los escasísimos mundos en condiciones para el desarrollo de la vida. Como especie, somos muy jóvenes y estamos aún a muchas generaciones de abarcar buena parte del conocimiento del cosmos, ¿no es así? ¿Qué seríamos para una civilización avanzada? Nada, nos verían como una comunidad desorganizada de insectos a los que podrían aplastar sin ningún esfuerzo para quedarse con nuestro planeta.

—Pero no somos insectos, somos seres inteligentes. —Una chica de la primera fila le dio la réplica.

—¿En serio? ¿Crees que con eso será suficiente?

—¿Por qué tendrían que aplastarnos? ¿Es que no se puede coexistir? —Otros alumnos se iban animando a intervenir. Este último comentario vino de un alumno de la última fila.

—Esto ya ha pasado antes.

—Ah, ¿si? ¿Ya han venido los aliens? ¿Están entre nosotros? Seguro que tú eres uno de ellos. —Esta intervención en tono burlesco generó algunas risas cómplices.

—Sí, nosotros somos ellos. Ya lo hicimos antes, lo hacemos constantemente. Somos conquistadores por naturaleza. Cada vez que una civilización ha florecido destacando sobre las demás ha ido engullendo terreno aplastando todo cuanto se ha encontrado a su paso. Romanos, persas, árabes… ¿Cómo crees que vieron los indígenas americanos a los soldados españoles cuando desembarcaron en sus extrañas naves flotantes? ¿Qué hicieron en el siglo XIX con las tribus nómadas cuando los primeros colonos llegaron al oeste de Estados Unidos? ¿Y qué me dices del imperialismo en Africa y del tráfico de esclavos? ¿Sigo?

—Creo que su exposición ha quedado muy clara.

—Somos una especie atrasada y beligerante que tiene la inmensa fortuna de vivir en un lugar privilegiado. No deberíamos llamar la atención hasta no estar preparados para aferrarnos a nuestro entorno y defendernos de posibles amenazas.

—Pero para estudiar el cosmos, no tenemos más remedio que interactuar con él.

—Bien, señores, y señoritas. —Con la intervención de la chica de la primera fila David daba por zanjado el debate. —He aquí nuestro trabajo para la próxima semana, resolvamos este dilema. ¿Continuarían ustedes con la exploración del cosmos para hallar nuevas formas de vida, o creen que por lo contrario, deberíamos seguir la fervorosa argumentación del señor Whalberg y dedicarnos en exclusiva a nuestro entorno? Imagínense que son ustedes Frank Drake, que yo soy la autoridad científica y que debo decidir si continuar financiándoles. Tráiganme para la semana que viene su interpretación de la ecuación de Drake y argumenten por qué el SETI debería continuar, o por qué no.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR:

Manuel J. Antonio nace en Barcelona durante el otoño de 1.973. Tras su paso por la facultad de empresariales, desarrolla su actividad profesional en el mundo financiero hasta la actualidad. Hoy se desdobla para inaugurar su faceta como escritor con este cóctel de intriga, misterio y tecnología, en el marco de lo sobrenatural y lo conspiranóico.

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5 thoughts on “QUINCE PREGUNTAS PARA CONOCER AL AUTOR: MANUEL J. ANTONIO”

  1. Tengo la suerte de conoceros a los dos. Manuel es un encanto de persona, amable, buen conversador y un gran escritor. Por cierto, le debo una comida.
    Y que voy a decir de ti querida Aída, te adoro.
    Fantástica entrevista y recomiendo los libros de Manuel, un gran escritor con una imaginación e intelectualidad increible.

    1. Le debía a Manuel una entrevista. No porque me lo pidiera. Se lo ofrecí yo. Es una gran persona y un escritor que tiene una gran persona dentro. Lo vi en sus respuestas. Grande, grande.

  2. Chicas ya me habéis ruborizado para toda la semana… Muchas gracias a las dos. Es un honor tener un espacio en vuestros blogs. Sois muy grandes ambas.

    1. Gracias a ti por tomarte ese té. Tuve ocasión de ver a Dolors hace unas semanas aqui, en Madrid y mira por donde, comenté que iba a entrevistarte en Tormentas. El mundo virtual es aún más pequeño que el redondo que pisamos. Abrazo enorme.

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