RELATO CORTO

ORDINARIAMENTE TUYA

Me rasgas el tanga de un tirón seco y no puedo dejar de jadear. Solo pienso en lo que vendrá después y me concentro en tu voz, en el modo en que me acaricias con ella sin necesidad de tocarme…

Hace unos minutos me llamaste por teléfono y me contaste lo que ibas a hacer. Desde que has colgado no he dejado de pensar en ti y en todo lo que dijiste que ibas a hacerme. Me has pedido que te reciba con el último conjunto de lencería que me regalaste. Todo de encaje y en tono azul pastel. Llevo unos zapatos de tacón con los que me cuesta andar, ya que no acostumbro a usar zapatos así, pero cuando me lo has pedido y has comenzado a susurrarme por teléfono, no he podido evitar sonreír, pensarte y buscar esos zapatos que tanto te gustan… Escondidos bajo montañas de calzado de uso diario, dormían en su caja negra. Me gusta usarlos ese ratito en que te recibo, esta vez dulce, con ese conjunto de un color casi angelical.

Sin embargo no ha habido contemplaciones, ni piedad, a pesar de mi indumentaria, mis zancos imposibles, mi carita de niña buena, mi risita nerviosa. Las rasgado mi tanga azul igual.

Te amo.

Te amo con la intensidad que me permite amar a quien ni siquiera conozco. No nos hemos dejado aún sabernos del todo. Ni tú ni yo, ninguno de los dos nos conocemos. Tenemos un miedo atroz a sentir todo hoy y no dejar nada para mañana. Por eso vamos poco a poco, con esas conversaciones obscenas al otro lado del teléfono y ese deseo incontrolado de que aparezcas tras mi puerta cada día. «Estoy de camino», me dices y soy toda nervios y ganas, y me miro al espejo, me retoco el maquillaje, me vuelvo a mirar y me pongo de lado, observo mi barriguita y pienso que te gusto así, tal y como soy y que todas las palabras que pronuncias y ese modo de hablar que otros calificarían de obsceno, machista o inapropiado, a mí me vuelve pura miel. Dime más, hazme sentir diferente, única, especial, la más deseada, ordinariamente deseada, fluyendo ambos como ríos de lava.

Y ese tanga que cae, ese poder que siento en tus manos, esos dedos que entran, que buscan y que hallan. Ese arder… ¿Cómo desea un hombre enamorado? ¿Cómo rasga la lencería, cómo acaricia, cómo penetra, como folla? ¿Se ama menos cuando se folla bien o se ama más? ¿Me quieres menos si deseas partirme el cuerpo y el alma, si me coges de la cintura y me sometes? ¿Te amo menos si me dejo hacer, si me someto hoy o si te someto yo mañana?

No nos conocemos porque no queremos conocernos del todo, amor, porque hoy quiero descubrir un trocito de ti, solo un trocito. Y mañana más, con una llamada, con un wasap que arde al ser leído, con tu petición de recibirte con dos coletas y un lazo rojo en el pelo, con la mía de ser tu esclava hoy, y tu dueña mañana.

¿Y qué más da cómo seamos tú y yo y que nadie entienda esto que nos hacemos sentir el uno al otro si, a fin de cuentas, ya lo somos todo?

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6 comentarios en “ORDINARIAMENTE TUYA”

  1. Vuelve el lado más “salvaje” de Aida, a veces romántica a veces sensual, a veces sexual. Esta es la Aida del principio. Me gusta también.

      1. Me gustan las dos, eso demuestra que dominas todos los ámbitos. Debes escribir como te inspire cada momento. (Y perdona mi atrevimiento por darte consejos). 😊

    1. ¡Gracias! Andaba yo un tanto relajada en el blog últimamente. Voy a ver si saco el lado salvaje a pasear más veces.

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