RELATO CORTO

AMOR PROPIO

Llamo a Clara. Quedamos. Me la follo después de invitarle a unas cañas y una ración de bravas. Me sale barata. Clara es una tía maja, tiene sentido del humor y conversación fluida e interesante. Está enamorada de mí, como lo están muchas. Tengo eso, soy resultón, sé lo que una mujer desea escuchar y se lo digo. Y tengo otra cosa muy buena, no me sale de la polla enamorarme y no lo hago. Controlo la patata, algo que ellas no saben hacer muy bien.

Podría enamorarme de Clara, pero como no quiero obligaciones, no lo haré. Lo evito de la forma que se me da mejor: teniendo más amigas.

Así que al día siguiente quedo con Ana, que es la antítesis de Clara. Su conversación es insulsa, me aburre su risa floja, su forma de vestir es ordinaria, pero está loca por mí y si le digo «salta», salta y si le digo, «chupamela», me la chupa. Y no lo hace mal, he de reconocerlo. A Ana la llamo cuando quiero desconectar. Pulso el botón off y montamos en mi coche, paramos en cualquier calle oscura y dejo que ella se ponga a «blablablabla». Cuando creo que ha habido suficiente monólogo y he asentido y sonreído lo necesario, abro la puerta, bajo y me monto atrás. Ella entiende que ha llegado el momento de follarme y sin bajarse del coche, ya que desde el asiento del copiloto se va a la parte trasera de mi Focus, me desabrocha la cremallera, me la saca y al lío. La come que es un gusto, me corro rápido, dejo que me dé tres o cuatro besitos, meto mi mano en su entrepierna, alcanzo su coño y lo masajeo un rato. Si no se corre, pongo una excusa y le prometo que a la próxima, dos. No se disgusta demasiado, se recompone la falda, yo me subo la cremallera, me vuelvo a montar en el asiento del conductor, la acerco a casita, muak, muak y hasta cuando me apetezca otra mamada tipo off.

A veces llamo a Olga, una compañera de curro. Nada especial. Mona, sin más. Es más inteligente que Ana, pero menos que Clara. Hablamos un poco de trabajo, de su día en la oficina, la pego dos muerdos y me la tiro en el coche, aunque en ocasiones, me invita a su casa porque está divorciada y no tiene críos.

A la única que escribo por wasap es a Clara. Ella no me aburre. Incluso me agrada su conversación. Me pide que me cuide, me pregunta por los míos, hasta me dice que me quiere. En el fondo me da algo de pena. Está enamorada.

Pero no puedo evitarlo. Soy así. No quiero querer. Me va bien tal y como soy. Follo lo que quiero, no me faltan mujeres y no tengo quebraderos de cabeza.

Quizás un día resetee y me abra a una historia seria con Clara si aún aguanta mi carácter y se cree mis excusas, o con Pepi o con la que esté en ese momento en mi vida y que me atraiga lo suficiente.

De momento, me quiero a mí mismo y me va bien así. Creo que es lo que todo el mundo debería hacer, nosotros y ellas. No se sufre por amor, se divierte uno, no hay comeduras de tarro y se duerme a pierna suelta. No obligo a nadie a entenderme, no obligo a nadie a quedarse, a quererme ni a sufrir por mí.

Quiero ser un hombre al que olviden. En el fondo, es mejor así.

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5 comentarios en “AMOR PROPIO”

    1. El prota carece de él. No es un buen amante (te invito a leer mi entrada «El buen amante»), el de hoy tan solo es un follador nato. 😘😘😘😘

      1. He vuelto a releer “El Buen amante”, y es genial, aunque mejor sería titularlo “Los Buenos Amantes”. pues ella “amada mía, paga con ganas” le devuelve todo lo que recibe.

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