RELATO CORTO

MIGAS DE PAN

En un escenario verde, un parque apenas transitado, un hombre tiene la mirada fija en la nada.
Cerca de él, una mujer apacigua la crueldad de un nuevo día gris, con la suya puesta en el estanque de los patos.
Llegó septiembre arañando con su tristeza a quienes vivieron el espejismo de los días de verano, de holgazanería, arena y cerveza helada.
Y esa realidad de nuevas rutinas postra al hombre en el infinito absurdo y en un parque que se quedó sin gente, conforme se encienden las farolas.
La mujer le descubre y, sin dejar de echar pan a los patos, se pregunta cuándo llegarán sus migas, que ya tardan.
El hombre levanta la cabeza y la descubre con un trozo de pan en la mano. Ella sonríe. Él agría el gesto, coge una piedra y la lanza al lago. Los patos se espantan y desaparecen. La mujer borra la sonrisa de su cara, se levanta y se aleja del lugar acelerando el paso. Hoy tampoco habrá migas para ella.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s